TÉCNICAS DE NUDACIÓN MÁS CONOCIDAS

 

Desde el punto de vista topológico, un nudo puede ser verdadero o falso. El nudo verdadero es el de la ilustración contigua: el elemento lineal (bidimensional) que es la corbata se cruza consigo misma (en un espacio de tres dimensiones), de forma que es imposible deshacerlo en el mismo espacio sin proceder a una inversión topológica del mismo.

Por razones de comodidad, es ampliamente preferido para las corbatas el nudo deslizante, que desaparece sin más que estirarlo a lo largo de la cola.

 

            

 

                           NUDO CERRADO                NUDO ITALIANO

                                                                             (versión topológicamente equivalente)

 

Cualquier variedad de nudo puede construirse siempre de dos formas: a derechas y a izquierdas. Lo más habitual es lo primero (posición inicial con la pala colgando por el lado izquierdo), pues de esta forma la mano derecha, generalmente la más hábil, es la encargada de elaborar el nudo, girando a derechas, como un tornillo. Pero esto tiene numerosas excepciones, según la costumbre. Obviamente, los primeros discrepantes son los zurdos. Las mujeres, cuando hacen el nudo a sus maridos, tienen a hacerlo sinestrorso, precisamente por la misma razón apuntada.

 

EL NUDO ITALIANO

 

 

 

Es llamado también el four-in-hand, al parecer a causa de que los conductores ingleses de un tiro de cuatro caballos podían manejar simultáneamente las riendas de éstos recogiéndolas mediante este nudo. También lo he oído llamar a veces (equivocadamente) español. Se caracteriza por su sencillez, no reñida con su elegancia por su simplicidad. Su característica básica es ser necesariamente asimétrico, y en general pequeño, por lo que puede no resultar adecuado con determinados cuellos de camisa o corbatas muy finas. Consiguientemente, la moda de este nudo suele ir asociada con los cuellos de camisa pequeños. Es muy práctico con las corbatas de punto o de lana, que no admiten nudos más complicados por el extraordinario volumen que requieren.

De hecho el nudo italiano es el primero que aprende todo buen corbatista. Como todos, puede ejecutarse a diestra o a siniestra, según preferencias y habilidades manuales.

 

1.    Corbata colgando en la posición inicial, con la pala a la izquierda y la cola a la derecha. Hay que dejar un cuelgue importante (al menos 50 cm), pero tampoco excesivo, pues si no el nudo saldrá excesivamente pequeño.

2.    La pala se pasa primero por delante del la cola hacia la derecha y después por detrás hacia la izquierda.

3.    Continuando con el mismo movimiento de rodeo, se cruza la pala por delante de la cola, hacia la derecha.

4.    Se lleva la pala la pala hacia la horquilla y  se introduce en ésta desde detrás, por el lado derecho y por debajo, tirando de ella hacia delante para que quede colgando al derecho.

5.    Se pasa la pala a través del bucle delantero.

6.    Ya sólo queda ajustar el nudo.

 

Observemos que el nudo italiano se reduce a un enroscamiento a derechas de la pala alrededor de la cola.

Añadamos que en el nudo italiano es esencial la habilidad del corbatista. De hecho, el momento básico es el último, cuando un esculpido incorrecto pude dar un cuelgue delantero excesivo a la pala o una forma incorrecta al nudo. De hecho, uno de los alicientes del nudo italiano es que permite corregir inexactitudes en el tiempo final.

Determinados tipos de corbatas acusan el tejido en la parte superior del nudo, lo que siempre es antiestético.

Algunos corbatistas, con gracioso desaliño, ladean ligeramente la pala, con lo que ésta queda en posición algo lateral, dejando ver incluso algo la cola. Sólo puede permitirse esta travesura estética quien esté muy seguro de ir conjuntado en el resto.

El nudo italiano es propio de personas mayores, y resulta muy apropiado con corbatas llamativas, en las que un nudo grande podría resultar chabacano. Puede llevarse más o menos apretado, obteniéndose así formas distintas, desde la casi triangular equilátera hasta la en forma de copa abierta.

Inconvenientes del nudo:

·      Su simplicidad hace que quede relativamente pequeño, por lo que puede no ser aconsejable con corbatas de seda o de tejidos muy finos, si se desea conseguir un determinado volumen.

·      En tejidos más gruesos puede adoptar la forma de “copa abierta”, claramente antiestética.

Se deshace el nudo simplemente abriéndolo y escurriendo a través de él la cola. Al deshacerse el nudo queda la corbata totalmente desanudada.

 

 

EL NUDO ESPAÑOL

 

 

 

Los anglosajones lo llaman nudo Windsor, nombre expandido universalmente. Es quizás el de mayor aceptación, especialmente cuando los cuellos de camisa vienen algo anchos y las corbatas no son de seda sino de tela.

 

1.   Posición inicial: Pala a la izquierda, cola a la derecha. La pala debe colgar más que en el nudo italiano (unos 60 cm).

2.   Se lasa pasa la pala hacia la derecha por delante de la cola, y seguidamente se la introduce por detrás y por el centro dentro de la horquilla, dejándola colgar por delante.

3.   Llevamos la pala hacia la derecha por delante de la cola, y después, por detrás, hacia la izquierda.

4.   Continuamos el mismo movimiento de rodeo, pasándola por delante hacia la derecha.

5.   La introducimos en la horquilla por detrás, por la derecha y hacia arriba, dejándola colgar por delante.

6.   La pasamos finalmente por el bucle.

 

Este nudo difiere sólo del italiano en el paso previo de la pala por la horquilla, que produce un doble efecto:

a)   Aumenta el volumen del nudo.

b)  Lo compensa volumétricamente.

 

Por este motivo, es fácil, a poca práctica que se tenga, conseguir en la operación de esculpido final nudos perfectamente simétricos, incluso en forma de triángulo equilátero, aunque para ello se precisará un tejido relativamente grueso.

Por ello el nudo español es especialmente apreciado en épocas en que se valora la simetría del nudo: cuellos de camisa algo anchos, chaquetas holgadas.

El primer difusor (aunque no inventor) del nudo Windsor han sido el rey Eduardo VIII de Inglaterra, después duque de Windsor, y el presidente estadounidense Ronald Reagan.

 

 

EL NUDO ESPAÑOL INVERSO

 

Empezando con el nudo español, a partir del segundo movimiento se invertirá el sentido de giro de la pala, es decir, se hará éste a izquierdas, con la misma secuencia que en el español.

Muchos prefieren este nudo, que queda más balanceado. Su principal inconveniente es que al ser deslizado a lo largo de la cola, quedará formado un nudo (topológicamente verdadero) en la corbata.

 

 

  EL MEDIO WINDSOR

 

 

 

Aunque a menudo es definido como una versión “modesta” del Windsor, en realidad es tanto o más complejo y tiene su propio carácter. Es llamado también el “español simplificado” o “nudo corto”. Su ejecución recuerda lógicamente el modelo español.

1.   Posición como en el español, con el mismo cuelgue de la pala.

2.   Se pasa la pala por delante de la cola y hacia la derecha, como en el nudo español.

3.   Una vez situada a pala en el lado izquierdo, se introduce ésta por la horquilla hacia adentro, dejando colgarla por el lado izquierdo (con lo que queda la costura hacia delante).

4.   Se hace girar la pala a derechas, pasándola por delante de la cola hacia la derecha.

5.   Una vez situada la pala totalmente hacia la derecha, se la introduce entre la horquilla por detrás y hacia adelante. La pala quedará colgando en posición directa.

6.   Ya sólo queda introducirla por el bucle y apretar.

 

Este nudo es el preferido de quienes gustan de la simetría. Mientras el Windsor y el italiano tienen a quedar ligeramente asimétricos, el medio Windsor se presta a la perfecta simetría, aunque el triángulo tiende a quedar muy equilátero, contra los que gustan que sea isósceles alargado.

Este nudo también se deshace solo.

 

 

EL NUDO AMERICANO O SHELBY

 

La característica esencial de este nudo es que la posición inicial de la corbata es la inversa, es decir, con la costura hacia delante. Elemento básico de su ejecución es que la pala se pasa por detrás de la cola.

 

 

1.    Posición inicial: Pala colgando por la izquierda, cola por la derecha. Se pasa la pala hacia la derecha, por detrás de la cola.

2.    Se introduce la pala por la horquilla hacia atrás.

3.    Se tensa el nudo en formación.

4.    Se empieza un giro a izquierdas de la pala, pasándola por delante de la cola y hacia la izquierda.

5.    Se hace pasar la pala por la horquilla desde atrás hacia delante.

6.    Se pasa la pala por dentro del bucle, tensando y ajustando.

 

El nudo americano tiende a quedar triangular simétrico, incluso un poco aplanado. Al ser deshecho por deslizamiento, queda formado un nudo.

Se ha dicho que el Shelby es el único nudo interesante inventado en los últimos cincuenta años. Es atribuido al publicista de Minneápolis Don Shelby, que quiso así evitar los frecuentes aflojamientos que sufría su corbata en las situaciones de tensión.

 

 

EL LACITO

 

 

Ningún tipo de corbata ha quedado tan desvirtuado en nuestros tiempos como el lacito, que es casi siempre artificial (es decir, que se reduce a un nudo prefabricado sujeto con una tira al cuello de la camisa). Aparte la zafiedad de la obra, el castigo que aguarda a quienes lo llevan es casi siempre un nudo torcido.

Pocos son los virtuosos que se atreven a hacerlo manualmente. Para éstos, ahí va la receta:

 

1.    El extremo derecho (le llamaremos “pala”) colgará ligeramente más que el izquierdo (10-15 cm).

2.    Se gira la pala por delante de la cola a izquierdas, y tras pasar por delante, es introducida por detrás por la horquilla.

3.    Se dobla por la mitad la cola.

4.    Se hace colar la pala por delante de la cola doblada, sujetando ésta con los dedos pulgar e índice.

5.    Se dobla la pala y se la hace pasar por detrás, después a través del agujero delantero.

6.    Empujar el bucle resultante, y después tensar.

 

Pese a haberse batido claramente en retirada frente a la corbata de pala, el lacito sigue siendo la prenda ideal en recepciones y cócteles. Es curiosa la preferencia por él de algunos profesionales, especialmente los médicos. El ilustre urólogo Dr. Puigvert decía que con el lacito no se corría peligro de ensuciarlo al inclinarse para examinar el contenido de un orinal.

 

                                                                                              Josep M. Albaigès

(Ilustraciones de Michael J. Landman)