La
corbata permite conocer el cárácter:
El tímido
luce un nudo discreto y estrecho. Su corbata desciende hasta la cintura. Sus
colores preferidos son oscuros o muy neutros.
El deportista lleva el nudo suelto, flojo,
negligente. Le gustan los colores, los dibujos, las corbatas de punto, las de
motivos deportivos, las lavables. La pala es larga y permanece suelta,
flotante.
El artista (si tiene talento) pone en su
nudo de corbata la sutileza intelectual que le caracteriza y el aspecto desenvuelto
propio de su estilo. Las palas son sueltas y anchas.
El don Juan lleva una corbata corta, con
un nudo prominente. Es provocador, empezando por el estilo ostentoso con que se
viste.
El tecnócrata es meticuloso, y no ejercita
mucho la imaginación ni la fantasía. Se contenta con un
atuendo clásico y oscuro, con corbatas-camafeo o estrictamente proporcionadas.
Se hace el nudo con método, siempre perfectamente simétrico y luce palas de
longitud media y diseños conformistas.
El snob gusta sólo
la cachemira y es muy puntilloso sobre las etiquetas del modisto (que procura
exhibir de una forma u otra). Sólo le gustan las corbatas caras y exóticas.
¡Cuidado! Su inteligencia puede ser rudimentaria aunque su corbata combine con
la carrocería de su automívl.
El anarco, cuando lleva corbata (que no
siempre) , concede importancia exclusivamente a la
provocación, a exhibir cualquier forma sin importar cómo ni dónde. Apasionado y
violento, gusta de los golpes de efecto corbatiles y
los practica a menudo.
El punk lleva corbata estrecha de tipo
pajarita y lo que venga: colores insólitos, materiales revolucionarios, formas
provocativas. Es, hasta en eso, un tipo marginal.
Tomado de la revista francesa Confection 2000,
números 32 (feb 83) y 46 (may 84).