LAS CORBATAS DEL SEÑOR AZNAR
Si uno de los objetivos de nuestra cátedra es demostrar que la corbata imprime carácter, nuestro presidente de gobierno nos sirve de rotundo ejemplo confirmatorio.
Hubo una época, cuando militaba en la oposición, en que era preciso difundir una

imagen juvenil, despreocupada y a la vez alerta. Era lo que habían intentado en la misma situación los socialistas con otros medios (chaquetas de pana, cazadoras, etc.). Abundaban entonces en el ropero del señor Aznar las corbatas de serie fauna, propias de tímidos en transición o de cuarentones en proceso de humana decadencia. Este período se prolongó incluso más allá de 1996, fecha de su entrada en el poder, aunque el marcaje a que lo sometía en esa primera etapa CiU le obligaba a considerarse todavía en estado de semi-oposición. La corbata roja de vacas, usada en esa época, pasó a mejor vida por razones coyunturales, aunque todavía le vemos en 1999 con una tira ultradeportiva de rayas horizontales, cosa que nunca se había permitido anteriormente nadie de la derecha.
Pero a partir de 2000, cuando fue aupado al poder absoluto como un Luis XIV cualquiera, las cosas ya cambian. Aznar acepta los años, se siente estadista y adopta sin vacilar las corbatas de colores pálidos y uniformes, cuando no de rayas inclinadas, tan propias de aquellos años 50. Al tiempo, la expresión del rostro se vuelve grave, acorde con el ingreso en la Historia.
¿Qué sorpresas nos depara el PP en el futuro? Una vez superado el escollo de la sucesión, convendrá ver el uso que haga de la prenda el sucesor. Sea quien sea entre los mosqueteros que le rodean, buena falta le va a hacer contar con un asesor de corbatas para mejorar la austera imagen que todos exhiben por ahora.
Josep M. Albaigès
Barcelona, noviembre 2002