EL CULO, LA MUJER Y DIOS
Mi compañero de fatigas Antonio Casao me propone que busque alguna cita sobre el culo como parte de la anatomía femenina. No voy a entrar en el tema central del debate (¿el culo femenino es una prueba de la existencia de Dios o al contrario?), en primer lugar porque no se me pide mi opinión, y en segundo porque ya saben lo que le ocurrió a Paris cuando se atrevió a decidir cuál de las tres era la más bella. A otro perro con esos huesos.
Así que, humildemente, yo a lo mío. Por supuesto que la citología se ha fijado en un tema tan trascendente (¿cómo podía ser al contrario?), que rebasa la mera anatomía. En mis libros citológicos he recogido una desesperanzada frase: “Los hombres no les dedican piropos a las viejas de culo gordo”, citado en El encanto de la vida simple, de Sarah Ban Breathnach. Quizás esa señora se hubiera sentido algo aliviada de haber conocido el rótulo con que se anunciaba un sillero de Olot: “Se hacen sillas y se repasa el culo a las viejas.”
Pero hay más:
· La esencia de la vida es la sonrisa de un trasero femenino redondo, bajo la sombra del aburrimiento cósmico. (Guy de Maupassant, 1850-1893, novelista francés).
· El culo es la parte más estéticamente placentera del cuerpo por su falta de funcionalidad. Aunque esconden un orificio esencial, esos globos lisos son lo más cercano que la morfología humana puede llegar al arte abstracto. (Kennety Tynan, periodista y crítico británico).
· Besó la redonda madurez amarillez fragantez de los melones de su trasero, en cada gordo y melonoso hemisferio, en su madura amarillura surcura, con obscura, prolongada, provocativa melonmelonosa osculación (James Joyce, 1882-1942, escritor irlandés).
· ¡Qué magnífico anuncio es un culo bien ancho! (Henry Vaughan).
· —¿Cuál cree que es mi mejor ángulo, señor Hitchcock? (Mary Anderson, actriz, posando para los fotógrafos en el filme Lifeboat, 1944).
—Querida, estás sentada sobre él. (Alfred Hitchcock, 1899-1980, director cinematográfico británico-estadounidense).
· George Moore pellizcó inesperadamente mi culo. Me sentí orgullosa de que mi trasero hubiera atraído la atención del gran maestro de la prosa inglesa (Ilka Chase, actriz y autora estadounidense).
· El culo de las chicas es sin duda un sagrado regalo del cielo para calmar los nervios de las mamás. Estoy segura de que para eso se inventó, porque las manos son cóncavas y los culos redondos (Minou Dreouet, escritora francesa).
Si nos metemos en el terreno de la paremiología, la sabiduría propular nos ofrece un valioso refrán: “Nalgas y culo, todo es uno”, lo que no está mal como verdad de Pero Nuño (el que a la mano cerrada llamaba puño). También se dice de dos muy allegados que son “culo y mierda”, forma un poco más escatológica de decir “uña y carne”. “Como come el mulo, caga el culo”, “Sana, sana, culo de rana, tres pedos para hoy y tres para mañana” son otras muestras cuyo sentido no hace falta explicar.
“Culo de mal asiento”, “Culo de pollo”, “Culo de vaso”, “Con el culo a rastras”, “A culo pajarero”, “Caerse de culo”, “Dar de culo (o con el culo) en las goteras”, “Que lo pague el culo del fraile”, son frases hechas lo suficientemente conocidas como para que tampoco nos entretengamos definiéndolas. Menos conocida es en España la expresión argentina “tener culo”, esto es, “tener suerte”.
Es bien sabido desde las obras de Desmond Morris (El mono desnudo) que el culo es una imagen esencial de la estética femenina, hasta el punto de que la otra imagen globosa, los pechos, no es según el citado autor más que un “duplicado atractivo” que se ha desarrollado para atraer la atención hacia la parte delantera del cuerpo, facilitando así la comunicación social, previa a la sexual.
Sería un grave error descartar esa referencia por frívola. Pues hete aquí que un texto tan serio como la Biblia se digna hablar de esta parte del cuerpo de una forma que no tiene desperdicio. Veamos. Janún, rey de los amonitas, decidió humillar a los enviados de David para darle el pésame por la muerte de su padre. Se dice en II Samuel, 10,4: “Tomó entonces Janún a los servidores de David, les rapó la mitad de la barba, les cortó sus vestiduras por medio hasta el culo y los despidió”
Y en Isa 20,4 se dice: “Así conducirá el rey de Asiria a los cautivos de Egipto y a los deportados de Etiopía, niños y ancianos, desnudos y descalzos y con el culo al aire, oprobio para Egipto.”
Queda pues muy claro que el culo al aire era síntoma de indignidad y oprobio, y grave ofensa para la persona contra quien se practicaba. ¡Pues no ha llovido desde entonces, cuando vemos hoy que cualquier hooligan o incluso guardia de la circulación, deseoso de burlarse de alguien, le enseña impúdicamente su propias redondeces!
Pero ése es tema para otro día. Basta, como citas, con las expuestas.
Josep M. Albaigès i Olivart
Abril 2000