SI YO FUERA MI MUJER…
En
los primeros años 60 un imaginativo promocionador tuvo una idea genial: compró
una partida de medias invendibles y las bautizó con la marca Berkshire. Para impulsar su venta se le
ocurrió la publicación en los periódicos de unas fotografías en las que una
foto cortada en dos mostraba en la parte superior la imagen de un varón más o
menos sesudo, y en la inferior unas atractivas piernas femeninas, con la
leyenda: “Si yo fuera mi mujer luciría medias Berkshire”. En unos tiempos en que
hasta las modelos debían ser importadas de otros países europeos para anunciar
trajes de baño, la idea fue resultando.
Hasta que llegó el cataclismo. En la prensa uno de los anunciantes era nada menos que Alfredo Di Stefano, la estrella del Real Madrid de la época, el club vencedor de cinco copas de Europa. El anuncio era difundido incluso radiofónicamente: “¿Saben qué les digo? Que si yo fuera mi mujer, luciría medias Berkshire”. Y la reacción fue fulminante. Los madrileños, especialmente los hinchas del famoso club, censuraron acremente el “ridículo” de su líder. “Luce la camiseta del Madrid, y esto es intolerable”, decían unos. “Cuando uno se llama Di Stefano no puede prestarse a estas maniobras”, decían otros. ¡El machismo ibérico, en entredicho! Y Di Stefano tuvo que pensarlo mejor, devolver el cheque de varios centenares de miles de pesetas (cifra muy sustanciosa para la época) y pedir que se retirara el anuncio. Los promotores de las medias se frotaron las manos: sin que les costara un duro, habían hecho más publicidad que nunca.
Los sociólogos han sacado abundantes consecuencias sobre el estado del país en aquellos años a través de esa anécdota. Costará a la juventud de hoy entender esta reacción, pero ahí esta la historia. ¡Viva el audaz promotor de las medias Berkshire!
JMAiO, ene 03