EL LIGUERO EN LAS BODAS

 

El equivalente a la hortera ceremonia de cortar la corbata al novio en algunas bodas de medio pelo  (“sutil” metáfora sexual) tiene su equivalente femenino en la extracción que en algunos países hispanoamericanos debe hacer el novio del liguero de su esposa… con los dientes (otras veces, las amigas de la novia le relevan de este “deber”). La presa es lanzada a algún soltero, como hace poco lo fuera el bouquet, y al destinatario tiene que ponérsela a la muchacha que se ganó el ramo. Veamos una descripción tomada de la web:

 

La celebración transcurría por los caminos acostumbrados. Los camareros iban y venían, trayendo y retirando platos y bebidas al ritmo que marcaba la gula de los invitados. Llegó el momento de la tarta y los novios usaron para cortarla una espada de estilo oriental que los amigos les habían regalado. Fue también ese el momento que las amigas de la novia eligieron para quitarle la liga de las medias, haciendo un corrillo para que nadie viera más de lo que su imaginación le permitiera, y la cortaron en trocitos, al igual que la corbata del novio, que sufrió el mismo destino, y que después colocaron en una bandeja y fueron vendiendo entre los invitados, recogiendo al final unas cien mil pesetas, cantidad más que considerable, y cuyo destino era, naturalmente, conseguir que el viaje de los novios fuera disfrutado más aún por estos, si eso era posible.

 

                                                                                                JMAiO, dic 03