La Facultad de Ciencias Inútiles

Historia

 

La Facultad de Ciencias Inútiles surgió de una conversación entre Rafael León, de Málaga, y Josep M. Albaigès, de Barcelona, cuando el primero sugirió que, vistas las aficiones de ambos, deberían fundar una “Facultad de Ciencias Inútiles”. Así, en torno a una palabra surgió un ente.

En marzo de 1986 Albaigès publicó, en el número 8 de la revista CARROLLIA, el Manifiesto fundacional de la FCI, que tuvo inmediata acogida entre muchos que eran anonetólogos sin saberlo. A los dos socios fundadores se unieron con entusiasmo Fernando Martínez, (Madrid), Antonio Casao (Zaragoza), Joan Manel Grijalvo (Eivissa, Baleares) y Maria Dolors Hipólito (Barcelona), que se constituyeron inmediatamente el comité fundacional.

La primera tarea de éste consistió en definir qué es lo inútil. Lo inútil, entendido como concepto artístico y literario, gozaba de una amplia tradición, pero era casi siempre considerado simplemente como una rebelde oposición a lo “útil”, cuya definición se presuponía ya. Con ello no se salía del mundo de lo especulativo y se privaba al nuevo movimiento del carácter científico con que pretendía nacer.

Por tanto, igual que hicieron unos años antes los creadores del Oulipo francés, movimiento con el que desde el primer momento se admitían y aceptaban amplios débitos, se trataba en primer lugar de construir la jaula de la que habría que salir. Una tradición metodológica se ofrecía a los fundadores: la científica. Con arreglo a ella se definieron unas estructuras cognitivas y organizativas, cuyo primer resultado fue la creación de unas cátedras, cosa que venía exigida  por el mismo nombre dado al movimiento.

En junio de 1987 vio la luz el primer ejemplar del órgano de la sociedad, la revista BOFCI (Boletín Oficial de la Facultad de Ciencias Inútiles). El título, pese a su aridez, no ha sido cambiado todavía. En este primer número se limitaba a definir algunas cátedras, con sus contenidos y titulares.

Hasta marzo de 1987 no apareció el segundo ejemplar, y en diciembre del mismo año el tercero. Todos ellos se distribuían juntamente con CARROLLIA, el boletín del Grupo de Interés Especial de Mensa España para matemáticas recreativas y Lingüística. Consecuentemente, BOFCI se anunciaba en ella como “de aparición ya semestral, ya irracional”.

Por ello la aparición del boletín sufrió fuertes cortes de periodicidad, pues sus redactores acababan eligiendo cosas más útiles para ellos que colaborar en la FCI. Algunos de los números siguientes fueron elaborados muy intermitentemente por Juan Manuel Alfonso y por Albaigès, de forma que seis años más tarde tan sólo habían aparecido media docena de números de la revista.

Pero en junio de 1992 se hizo cargo de la edición de ésta Conx Vega, de Tortosa, quien consiguió dotarla de una periodicidad, contenido y calidad estimables. El ritmo de aparición actual llegó a ser de dos números anuales, se estabilizó su extensión en las 12 páginas semestrales y se definieron nuevas cátedras

Pero también las ocupaciones fueron restando tiempo a Conx, y la revista conoció un nuevo período, entre 1996 y 1998, en que su aparición se redujo a un solo número anual.

En enero de 1998 se iniciaron fructíferos contactos con al Istituto di Anomalistica e Singolarità, grupo similar a la FCI que desarrollaba su actividad en Italia a cargo de Paolo Albani. A partir de ese momento Albaigès retomó la publicación del BOFCI, que aumentó su periodicidad al trimestre, convirtiéndose en el complemento inevitable de CARROLLIA. Al mismo tiempo adoptó la modalidad del número monográfico. Desde ese momento se han publicado monografías sobre los siguientes temas:

 

No 18, jun 1998: Cátedra de Desaguisados Idiomáticos: Seminario de Piquiponología.

No 19, sep 1998: Cátedra de Corbatología (I).

No 20, dic 1998: Cátedra de Desaguisados Idiomáticos: La hortojraffia del ziglo XXI.

No 21, mar 1999: Cátedra de Corbatología (II).

No 22, jun 1999: Cátedra de Numerología Matemática: 666.

No 23, sep 1999: Cátedra de Patafísica: Seminario de Coincidencias.

No 24, dic 1999: Cátedra de Deliramentología: 2000.

No 25, mar 1999: Número informativo sobre la FCI.

No 26, junio 2000: Cátedra de Sexipolemología: Machismo/hembrismo.

No 27, sep 2000: Cátedra de Zoología fantástica.

No 28, sic 2000: Cátedra de Patafísica: 2000, año de la Patafísica.

No 29, mar 2002: Cátedra de Calipigidología.

No 30, sep 2001: Cátedra de Patafísica: Casualidades…

No 31, dic 2001: Más Numerología…

No 32, mar 2002: Cátedra de Anonetología: Diversos.

No 33, jun 2002: Más Numerología: números titánicos.

No 34, sep 2002: Cátedra de Literatura Potencial (LIPO): Indeterminación lingüística.

No 35, dic 2002: Cátedra de Deliramentología.

No 36, mar 2003: Cátedra de Ingeniería Especulativa: Inventos bizarros (I).

No 37, jun 2003: Cátedra de Calcetología.

No 38, sep 2003: Cátedra de Numerología: Cábala y Gematría.

No 39, dic 2003: Cátedra de Corbatología (III).

No 40, mar 2004: Cátedra de Desaguisados Idiomáticos.

No 41, jun 2004: Cátedra de Ingeniería Especulativas: Inventos bizarros (II)

No 42, sep 04: Cátedra de Jaculatorología.

No 43, dic 04: Cátedra de Labirintología.

No 44, mar 2005: Cátedra de Epitafiología.

No 45, jun 2005: Cátedra de Skatología.

No 46, sep 2005: Cátedra de Numerología: 666.

No 47, dic 2005: Cátedra de Dasipología.

No 48, mar 2006: Cátedra de Patafísica (Fechario coincidental).

No 49, jun 2006: Cátedra de Deliramentología (Epigrafía urbana delirante).

No 50, sep 2006: Cátedra de Anonetología.

No 51, dic 2006: Cátedra de Siestología..

No 52, mar 2007: Cátedra de Desaguisados Idiomáticos.

No 53, jun 2007: Cátedra de Sexipolemología.

No 54, sep 2007: Cátedras variadas.

No 55, dic 2007: Cátedra de Calipigidología-II.

No 56, mar 2008: Cátedra de Patafísica-V.

No 57, jun 2008: Cátedra de Cacojaculatorología.

No 58, sep 2008: Cátedra de Numerología: ¡Y dale con el 666!

No 59, dic 2008: Cátedra de Sexipolemología.

No 60, mar 2009: Cátedra de….

 

Con 60 números publicados, el BOFCI inicia su mayoría de edad y puede permitirse un claro ejercicio de autoscopia onfalonítica para hacer su propia historia. Que sus lectores la disfruten.