REFRANES CULTÍSIMOS

 

En la zarzuela La del manojo de rosas, un personaje, el camarero Espasa, se hacía llamar así por hablar, según él, "como la Enciclopedia Espasa". Su documentación consistía en cursilizar determinadas frases más o menos hechas, diciendo, por ejemplo, "¡Camina la plantígrada!" por "¡Anda la osa!".

La sección de "refranes cultísimos", a los que éramos muy aficionados los estudiantes de mi generación. Pensando sobre todo en nuestros lectores no españoles, se aconseja facilitar, con la forma cultísima, la original.

 

A solípedo objeto de un obsequio no le periscopees el incisivo.

A caballo regalado no le mires el diente.

A fonemas emitidos por laringes inconscientes, trompas de Eustaquio en estado letárgico.

A palabras necias, oídos sordos.

A irreprimibles deseos de deglutir bolos alimenticios, no existe masa almidonosa panificada que ocupe elevados lugares en la escala de Mohs.

A buen hambre no hay pan duro.

A perturbación ciclónica en el seno ambiental, rostro jocundo.

Al mal tiempo, buena cara.

Al andar altrecho y lento, implicarle premura.

Al mal paso darle prisa.

Congregación de empresarios ganaderos, res ovina fenecida.

Reunión de pastores, oveja muerta.

El globo oftálmico del poseedor torna obeso el noble bruto solípedo.

El ojo del amo engorda el cabalo.

El rumiante caprino propende de forma temporalmente ilimitada al accidente orográfico.

La cabra siempre tira al monte.

H2O que no has de ingurgitar, permítele que discurra por su cauce.

Agua que no has de beber, déjala correr.

La ausencia absoluta de percepción visual torna insensible al órgano cardíaco.

Ojos que no ven, corazón que no siente.

Las exequias con candeal son más tolerables.

Las penas con pan son menos.

No existe adversidad que por sinecura no se trueque en el devenir de las cosas.

No hay mal que por bien no venga.

No se encuentra la oquiedad termogeneradora para manipulaciones reposteriles.

No está el horno para bollos.

Ocúpate de la alimentación y educación de aves córvidas, y éstas te extirparán las córneas, el iris y el cristialino.

Cría cuervos y te sacarán los ojos.

Preferible es bípedo volador en cavidad carpo-metacarpiana que 10² surcando las etéreas regiones.

Vale más pájaro en mano que ciento volando.

Quien a ubérrima planta arbórea aproxima su cuerpo, óptima penumbra umbrosa le entolda.

El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

Relátame con quién deambulas y te manifestaré tu idiosincrasia.

Dime con quién andas y te diré quién eres.

Trasládeme yo a temperatura debidamente confortable, y demuestre visual y acústicamente el vulgo su regocijo.

Ande yo caliente y ríase la gente.

 

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