EL TEXTO HERIDO
PEDRO RUIZ
LOZANO
Palindromista
Miembro del Club Palindrómico Internacional
2007
La tragicoludolingüística es la ciencia que estudia el fenómeno que producen los accidentes de algunas figuras retóricas, como los palíndromos, en la literatura actual.
De pequeños nos enseñan que hay que tener siempre mucho cuidado con lo que se dice y cómo se dice, pero con el tiempo nos damos cuenta de que ese consejo no se lleva a la práctica casi nunca y por lo tanto, no importa demasiado ser político, catedrático o presentador de las noticias de televisión para hablar simple y llanamente, mal.
El palindromista, empedernido jugador de palabras, se esfuerza porque su mensaje fluya ligero y suave, cual agua limpia y transparente. Al menos quien les habla tiene uno de sus mayores desvelos en conseguir la asepsia e inocencia aparente de la frase simétrica. Desde mi punto de vista el palíndromo ha de ser una inocentada cargada de intencionalidad. Ha de ser simétrico, pero no tiene por qué parecerlo. Ha de ser una espada aún pareciendo una escoba, un lobo con piel de cordero.
La frase capicúa que llama la atención por su propia construcción gramatical forzosa, está accidentada. Las palabras heridas configuran un mensaje que, dañado en su función comunicativa, ha perdido todo valor literario.
He ahí uno de los grandes retos de la ludolingüística: no herir al lenguaje.
Sólo para desdramatizar, explicaré una anécdota que le ocurrió a una amiga, estando el otro día de compras, y que demuestra como con casi de nada se puede decir casi de todo. El caso es que María entró en un sex shop con idea de comprar algún deleite corporal. Tras unos instantes de atenta observación en los estantes del comercio, por fin se encuentra con el objeto de su deseo. Fue tal su contento que exclamó al vendedor:
¡OLÉ, MAGNO PENE, PÓNGAMELO!
A lo que como experto profesional y mejor consejero, mostrándole un artículo similar que al lado estaba, le responde el vendedor:
DURA MÁS ESTA, PORQUE ESTÁ MÁS DURA.²
Mi amiga se fue feliz con su compra y el otro quedó pagado y satisfecho. Los palíndromos fueron, en este caso, lo de menos.
1. Palíndromo de Alexandre Beltrán.
2. Palíndromo por palabras de Ramón Giné.