Libros de palíndromos. Varias ediciones latinoamericanas.
PEDRO RUIZ
LOZANO
Palindromista
Miembro del Club Palindrómico Internacional
2006
Estos últimos meses han llegado a mis manos algunos libros de palíndromos. He de decir que no con poca sorpresa he comprendido la importancia editorial que se da a la ludolingüística en la América Latina. El de Bellas ediciones es el calificativo más simple que se le puede dar a estos libritos, compuestos con mucho amor y enorme presencia artística en su conformación, aún en su sencillez y más si tenemos en cuenta el público minoritario a quien pueden ir dirigida esta sutil literatura.
Karcino. Tratado de Palindromía, de Juan Filloy (Argentina, 1894-2000). Se trata de la edición de 2005 y de un librito en tamaño especial: un octavo perfectamente cuadrado. Filloy, abogado cordobés que consiguió vivir nada menos que 105 años fue un artista gráfico desde bien joven, además de uno de los fundadores del popular equipo de fútbol del Club Talleres de Córdoba. Nos ha legado una extensa obra poética y narrativa, con una característica especial: Todos sus títulos responden por motivos cabalísticos a una condición, tienen siete letras. Filloy se reconoció a si mismo como campeón mundial de la palindromía y entre otros muchos méritos destaca el haber sido miembro de la Academia Argentina de las Letras, sus varias plumas de Plata (1978), Oro (1994) y Honor (1995), del Pen Club, además de ser nombrado Oficial de la Orden del Mérito de la República de Italia y Chevallier des Art et des Lettres de la República de Francia.
Desde mi punto de vista una de las partes más destacables de Karcino es la primera: Tratado de palíndromía, (la segunda lleva el título de Ejemplario y es donde el autor muestra sus palíndromos). El Tratado de palindromía repasa la historia y origen de los palíndromos y desarrolla toda una teoría palindrómica en la que Filloy opina entre otras cosas que la palindromía es un saludable quehacer lúdico. Su falta de obligatoriedad y su carencia de beneficios ennoblecen su nadería de regocijo incoercible… Es una poesía que se complace en el propio esfuerzo creador y en la alegría del éxito logrado… Descubrir es una de las funciones más dignas del entendimiento humano.
Filloy es de los que pensamos que los palíndromos ya vuelan escritos por el aire y sólo se trata de atraparlos, lo cual produce una sensación de asombro. También ve en esta dedicación una vida al margen de la realidad, una evasión consoladora ante la amarga dureza de vivir: …abrumar a quienes posponen todo a la acción interesada…encarna una especie de venganza a mi destino… pocas veces puede anotarse una sensación tan cabal de estupor cuando, después de una preñez de siglos, paren las palabras el misterio que estaba escrito en ellas…una lista de palíndromos es un extenso rosario de concentración al margen de la vida. Y la cicatriz pertinaz de un espíritu decepcionado, que halló en dicha faena el consuelo de olvidarse.
En otro lugar y en otra ocasión hablaremos de la relación mágica, esotérica así como de la implicación del diablo que según algunos autores existe en la creación de palíndromos. Filloy nos advierte sobre este tema opinando que todo es claridad en la palindromía y sólo un rigor matemático rige su técnica. ¡Qué tranquilidad!
Recalca Juan Filloy la primacía del español como idioma palindrómico, aunque su composición requiere de aguda perspicacia, ingenio y paciencia. Ve la frase palindrómica como una maravilla única del lenguaje y la define como la resurreción de su propia tumba de letras.
Al igual que otros autores, Filloy se toma una serie de licencias palindrómicas y en ellas se justifica de la siguiente forma:
En cuanto a la segunda parte del libro: Ejemplario, queda definido por el propio Filloy en 1992, cuando afirmó en una entrevista a Mónica Ambort que Karcino en un tratado único en el mundo… incluye dos mil de mis palíndromos y estoy preparando el otro volumen, que tendrá ocho mil, algunos de los cuales son pequeños diálogos, relatos, poemas, apólogos, etcétera. Finalmente, el libro contiene alrededor de diez mil frases palindrómicas y constituye una extensa e importante exposición.
Al igual que otros autores y quizá por el hecho constatado de que escribir palíndromos es una pasión solitaria, Filloy nos presenta muchos palíndromos de primera vista, los cuales yo defino así por ser aquellos que aparecen justo al girar una palabra, son pequeñas simetrías que todos hemos encontrado o encontraremos algún día. Estructura su fillogramas o frases palindrómicas desde las menores, de dos palabras, hasta las más extensas, de diecisiete. Serían muchos los ejemplos a destacar entre tantos, pero citaremos algunos que el propio autor realza entre el texto:
¡Y EL ALABABA LA LEY!
A SU MARGEN NEGRA MUSA
SI PECA HEBE DONDE SU SED NO DEBE, HACE PIS…
El libro finaliza con una muestra de frases asociadas a otras, que son palíndromos aunados por la simpatía de una temática similar o de un casual diálogo sugerentemente entrelazado:
A RUDA METRALLA HE DE HALLARTE MADURA
-ESO
LO DIRÁ MI MARIDO, LO SE…
Palindromía. Palíndromos y otros versos igualmente extravagantes, de Miguel González Avelar. Editado en México, en 1997. La sensación que produce la lectura de este precioso libro a dos tintas y con algunas ilustraciones, incluso agradable al tacto, es la de un sutil paseo poético, donde la claridad y blancura del paisaje de papel sólo se ve sembrada de unos versos que fluyen con gran naturalidad liberados de cualquiera supuesta incomodidad palindrómica.
La verdad es que el uso de las licencias de su autor, con justificación mexicana, en Europa pueden parecernos exageradas e incluso humorísticas en ocasiones. Para Gozález Avelar, el palíndroma se ha construido para ser visto; su arquitectura simétrica lo esclaviza y convierte en una entidad visual y no fonética, limitando en gran manera sus posibilidades. El camino de libertad que sigue González Avelar es mucho más ancho y espacioso:
Son açí, jemas, ¡ah mejiçanos!
Ello confiere un estilo propio al autor, personalizado e identificativo. González Avelar afirma que las coincidencias palindrómicas con otros escritores es inevitable y tal como ocurre en otras disciplinas humanas, se producen descubrimientos simultáneos. En lo que él denomina Actos de rebeldía hace uso de varias licencias, bajo la siguiente premisa: abandonar la servidumbre ortográfica para conquistar el dominio de los puros sonidos. Instalado en este criterio, iguala y sustituye los valores de:
González Avelar subraya la ch cuando suena como tal, además de considerarla una sola letra:
¡A Cuba Chabuca!
En sus propias palabras: …son estas todas las licencias que, por lo pronto, parecen necesarias para girar del palíndroma gramatical al fonético y así ensanchar el horizonte de este entretenimiento.
Este bello poemario palindrómico contiene además una breve pieza teatral titulada La muerte de Adelita, bien conseguida y conformada por diálogos que son, por supuesto, palíndromos. El siguiente poema Acusativo nos ofrece una clara idea del estilo de este autor, poeta visual, arquitecto del lenguaje y la sensibilidad:
A mi,
lima
A ti,
pita
A él, azalea
A nos, amazona
A vos, se les soba
Y a ellos, él les oye ahí.
Palindroma, de Juan José Arreola. Editado por Joaquín Mortiz en México, en 1974. No se trata propiamente de un libro de palíndromos sino de una serie de relatos cortos acompañados de una obra de teatro absurdo, en un acto, al estilo de Ionesco. Arreola nació en México el año 1918. Se le ha definido como escritor, crítico, dramaturgo, comunicador de televisión y radio, además de apasionado amante del juego de la ciencia. Él mismo declara ser ante todo ajedrecista.
En su prólogo a Picardía Palindrómica, de su amigo Willy de Winter, define los palíndromos como magia pura. Para Juan José Arreola los palíndromos son juegos de prestidigitación intelectual, juegos de palabras que tienen el misterio maravilloso de darnos un lenguaje nuevo: …el palíndroma obliga a unas condensaciones, a suprimir partículas a veces, hacer que sea un lenguaje muy condensado, muy estricto, y eso le da al palíndroma una especie de aire, de sentencia, de axioma, sobre todo de verdad categórica, aunque sea esa verdad categórica un disparate o un chiste.
Palindroma nos ofrece, como preámbulo a los textos, varios palíndromos. Por ser sólo algunas frases, las mostramos ahora a fin de conocer el estilo de este mexicano que opina que el hombre no es homo fáber ni homo sapiens, sino homo ludens:
Are cada Venus su nevada cera.
Sofía Daífos a Selene Peneles:
Se van Sal acá tía Naves Argelao es ido Odiseo alégrase
Van a Ítaca las naves.
Adán, sé ave, Eva es nada.
…eres o no eres… seré o no seré…
¡He aquí el palindroma!
Picardía Palindrómica, de Willy de Winter se editó en México en 1987. Su autor nació, de padre holandés y madre mexicana, en Holanda el año 1933. Se instala en México en 1956, se dedica a la traducción y llega a ser campeón nacional de ajedrez. Precisamente define la composición de palíndromos como un ajedrez lingüístico…partida jugada con el idioma como adversario rígido e inmutable… Considera al creador de palíndromos un existencialista que ve la utilidad en la inutilidad, comparando su ciencia con la de otras artes, que…simplemente, puede hacer feliz al hombre.
Picardía Palindrómica es una edición al cuidado del propio autor, que además de los palíndromos contiene unas caricaturas realizadas por Luis de la Torre y gran variedad de pequeñas viñetas por su hija Saskia. Prologado afectuosamente por Juan José Arreola y en sus propias palabras calificado como un compendio de filosofía, psicología, sentimiento, humor constante e incluso dramatismo. En resumen, unas verdaderas picardías ludolingüísticas.
Aunque Willy de Winter no se excusa ante el lector, ni pide permiso o simplemente avisa de sus licencias, podemos observar que utiliza algunas que ya hemos visto en otros autores. Eso sí, nos alerta sobre las consecuencias del uso y abuso de la creación palindrómica…puede suceder que por tanto manipular letras y frases, el hombre embriagado léxicamente, pierde la sensibilidad por la lógica. Los palíndromos están clasificados temáticamente y hablan de manjares y bebidas, animales, bellas artes, países o los males que aquejan al mundo, entre otros. El autor nos ofrece una mini tragedia griega palindrómica, bajo el título de Edipo, otros juegos como palíndromas infinitos, cruzados, giratorios o transparentes. Palabrindromas y Frasindromas, que toman como unidad la palabra y la frase, para finalizar con una lista de palabras palindrómicas, con su significado, un homenaje palindrómico al ajedrez y varios palíndromos propios y ajenos en otros idiomas.
Son muchos los palíndromos cortos o de primera vista. Winter, al igual que Miguel González Avelar, considera unidad la ch, pero sobre todo son interesantes algunas de las licencias que idea para conseguir llegar a la simetría:
Ser g_nio (“e”, méteme) o Ingrés.
Senos-s-s-s-sorbas… Sabros-s-s-s-sones.
La utilización lícita de estas genialidades podrían ser motivo de discusión en un foro palindrómico, pero no cabe duda de que el resultado estético y el esfuerzo imaginativo que las avalan es patente.
En el libro hay gran cantidad de ejemplos con la utilización de la ch. Algunos buenos palíndromos con ch de Willy de Winter son los siguientes:
Así Pinocho ni pisa.
Acá machaca chamaca.
Échele Meche Écheme leche
Écheme leche Écheme Meche.
Algo extraño hemos observado en este último. ¿Es un palíndromo? ¿Es una errata? Bien, pues estamos ante una característica propia de cualquier genio: ¡el error! Sin más comentarios, ahí van unos cuantos palínromos del presente libro de Willy de Winter:
Oso, ve la sámara alevoso.
Nota Tekax: Akatetón.
Adarga, César. Frase cargada.
Pero centrados en la genialidad de este maestro ajedrecista, he aquí las frases más felices y que más he celebrado de su Picardía Palindrómica:
Edúcase, la zorra sola a los arrozales acude.
La marihuana, uh…irá mal.
Ana, la tacaña catalana.*
Oí lo de mamá. Me dolió.
*También está en Karcino, de
Juan Filloy. El hecho de que un mismo palíndromo aparezca en la producción de
varios autores seguramente le hace traspasar las fronteras de la propiedad y lo
convierte en algo popular y patrimonio de toda la humanidad.
Palíndromos, de Juan David Giraldo es un precioso libro de palíndromos que Villegas Editores ha producido en Colombia en el año 2001. Juan David nació en Bogotá en 1956, se formó académicamente en varios lugares, entre ellos Barcelona, en el campo del arte y el diseño gráfico. Actualmente es un destacado ceramista. Tal día expresó genialmente una clara intención: Dejar como un tiesto a los malos políticos y seguir trabajando con barro, claro que sin untarme.
Nos brinda un volumen con una recopilación de palíndromos, acompañados por más de un centenar de imágenes de varios artistas plásticos, que conforman una serie de composiciones palindrómicas y que añaden un estupendo valor al libro. Giraldo confiesa no haber leído los palíndromos de otros autores hasta haber compuesto los suyos, para no rechazar así las posibles coincidencias. Opina que a mucha gente los palíndromos le producen vértigo porque son como abismos. Dentro de la busca del orden, estructura su libro en once partes diferenciadas temáticamente, donde tiene presencia el amor, el erotismo, la mitología, la religión o la música, entre otras cosas. Utiliza indistintamente la y griega y la i latina, aunque no emplea la ch como una sola letra, advirtiendo que con ello se pierden muchas posibilidades palindrómicas.
Daniel Samper en el excelente prólogo que titula A través del espejo, escribe la siguiente reflexión reflexiva sobre estas frases de ida y vuelta: todos sabemos que el espejo no sólo refleja una realidad externa, sino que crea en si una realidad complementaria. Yo soy yo, más lo que diga mi espejo. Eso es el palíndromo: un espejo de palabras… son el aljibe oscuro en que nos asomamos a la otra cara de nosotros mismos.
Juan David Giraldo también nos ofrece muchos palíndromos de primera vista, algo inevitable en una serie larga y propicio para que se produzcan casuales repeticiones:
Oren en enero.
Dádiva: Navidad.
A la mirada, rímala.
Soñar años.
O caído zodíaco.
Explota varias posibilidades de un mismo palíndromo, incorporando así el juego verbal de la homofonía a sus frases simétricas:
Oír es raro. Orar, serio.
Oír, es raro.
¿Orar?
(se rió)
¿Oires?: raro.
¿Orarse?: río.
Oír, es raro. Orar, ser yo.
También realiza Giraldo composiciones palindrómicas de varias frases individualmente capicúas, en las cuales relaciona personajes con lugares o acontecimientos históricos, consiguiendo con ello la creación de pequeños textos con una autonomía y belleza particularmente exquisita. Algunos ejemplos son:
Arde Fedra o ese deseo
¿O ese Teseo?
Oiros, Ulises ilusorio.
Acá tiesa base: Ítaca.
Pero su verdadera felicidad radica aquí:
¡Soborno con robos o temor prometo!
Sometemos a diván una vida. ¡Sometemos!
Aire, butano pon a tubería.
Se va, lleva llaves.
Se va, llave, llaves.
A ruso no doy yo donosura.
Oí burlas al rubio y a tu plácida, radical puta.
Este último formado por dos palíndromos unidos en una misma frase. Para finalizar, otra reflexión de Samper, que nos acerca de nuevo al esoterismo, que desarrollaremos con algo más de calma en otro artículo:
…los palíndromos divierten, admiran, revelan, desafían. Pero, en el fondo, producen algo de miedo. Tal vez sea ese temor lo que explique su fascinación: son el aljibe oscuro en que nos asomamos a la otra cara de nosotros mismos.
Bibliografía:
Arreola, Juan José
Palindroma. Obras de J. J.
Arreola.
Segunda Edición, mayo de 1974. (Primera Edición, 1971). México: Editorial Joaquín Mortiz, S. A. 152 p. 3 h.; 18x14 cm. Ed. 4.000 ejemplares.
Filloy, Juan
Karcino. Tratado de palindromía.
1ª ed.- Buenos Aires: El Cuenco de Plata, 2005. 224 p.; 14x14 cm. – (Biblioteca Juan Filloy). Ed. 1.500 ejemplares.
Giraldo, Juan David
Palíndromos.
Primera Edición, noviembre de 2001. Bogotà, D.C., Colombia. Villegas Editores. 160 p.; 21x14 cm.
Una buena parte de este libro se puede consultar en http://www.villegaseditores.com
González Avelar, Miguel
Palindromía. Palíndromos y otros versos igualmente extravagantes.
1ª edición, mayo de 1997. México: Miguel Ángel Porrúa. 135 p.; 21x14 cm. Ed. 1.000 ejemplares.
Winter, Willy de
Picardía Palindrómica.
Primera Edición, 1987. México: Editorial
Domés, S. A. 169 p.; 3 h. 21x14 cm. Ed. 3.500 ejemplares.