ESOTERISMO Y MAGIA PALINDRÓMICA
PEDRO RUIZ
LOZANO
Palindromista
Miembro del Club Palindrómico Internacional
2006
I. Sobre la presencia del diablo en la composición de palíndromos.
Cuando, desde la más pura inocencia infantil, conocí los palíndromos, me parecieron una diversión de mayores pensada para los niños. Posteriormente, al comenzar a escribir frases capicúas, las fui descubriendo como un entretenimiento lúdico fácil de llevar a cabo en cualquier momento y lugar. Recuerdo composiciones que nacieron en la andana del autobús, la sala de espera del dentista o la cola de Hacienda. Si digo que en otras ocasiones se produjeron los partos palindrómicos sentado en la arena frente al mar, respirando el frescor del bosque o simplemente tumbado en la hamaca del jardín de casa, ya estoy afirmando la relación entre esas frases con momentos de gozoso placer e incluso bienestar físico y mental.
Karcino, de Juan Filloy, fue el primer libro de palíndromos que leí.
En pocas semanas y casi siempre gracias a la ayuda del buen amigo, gran
palindromista y mejor persona,
Reconoce Filloy, en una entrevista de 1992, la existencia de un motivo cabalístico a la hora de titular siempre sus libros con una palabra de siete letras. Además del citado Karcino, Caterva, ¡Estafén!, Mujeres, Sexamor o Yo, yo y yo, son ejemplos de esta manía del autor que tuvo la suerte de una vida centenaria.
El famoso cuadrado mágico en latín, Sator arepo tenet opera rotas, palíndromo y acróstico de lectura múltiple y de dudoso significado en su conjunto, siempre ha estado envuelto en una aureola de misterio e hieratismo. Gracias a su anagrama en cruz de las palabras pater noster, a las cuales añadiendo sólo una A y una O (Alfa y Omega) parece esconder ocultos significados religiosos. Tiempo ha, esta frase se escribía en un amuleto que se colocaba en el vientre de las mujeres embarazadas para espantar al demonio por si acaso quería apoderarse del alma del feto. Este cuadrado mágico verbal, o sea, su inscripción, fue encontrada en el fragmento de una columna de Pompeya, en el año 79 d. c. y copiado desde entonces en gran cantidad de iglesias de la cristiandad.
Niψon anomimata mi monan oψin es un palíndromo griego que está escrito en la pila bautismal de una capilla de Vigo y también alrededor de un depósito de agua, en la ciudad de Constantinopla. Nos dice algo así como: lava las equivocaciones, no sólo su apariencia o lávate tus pecados y no sólo la cara. ¿Puede haber escrito esto el diablo?
¿Qué ocurre con los años capicúa, como por ejemplo 1991 ó 2002, con su palindrómico 20 de febrero? (20.02.2002). Momentos propicios parecen para que se produzca el fin del mundo o, al menos, una gran catástrofe, según nos cuentan. Suerte que hasta el año 2112 no hay de nuevo motivo para la superstición. También hubo quien dijo en los años 70 que escuchando al revés ciertos discos de rock, salían a la luz mensajes ocultos en honor a Satán.
Gustavo Lespada, escritor argentino y estudioso de la literatura latinoamericana, evidencia, a partir del cuento Satarsa, de Julio Cortázar, la vigencia de una amenaza cifrada en las antiguas escrituras y dice que en esa carga simbólica, en ese poder cabalístico y desencadenante atribuido a las palabras puede leerse una confianza en la materialidad del lenguaje tanto como una concepción de la producción literaria concebida como praxis significante que impugna cánones y normativas. (Para quedarse sin aire).
Jury Lotman, semiólogo de Tartu, opina en un texto escrito en 1985 que el palíndromo es la demostración de que la simple simetría especular transforma en forma radical el funcionamiento semiótico.
Lotman afirma que la lectura en sentido inverso activa el mecanismo cognoscitivo del otro hemisferio cerebral. En los niveles más altos, a la lectura en la dirección invertida se le atribuye un significado mágico, sagrado y secreto. En la lectura normal el texto se identifica con la esfera cultural abierta y en la inversa, con la esfera esotérica.
Parece ser frecuente el uso del palíndromo en las fórmulas mágicas, en los exorcismos, en las inscripciones sobre las tumbas, o sea, en los territorios de conflicto entre las fuerzas terrestres, naturales, y en las infernales, opuestas. El obispo poeta Sidione Apollinare atribuyó al diablo mismo la paternidad de los conocidos palíndromos: Signa e signa, temere me tangis e angis y Roma tibi subito motibus ibit amor, tal como consta en el Dictionnaire de Trevoux, del año 1771. El primero: Señálate, señálate, sin motivo me hieres y me torturas, también se ha identificado como un verso del poeta Cátulo.
Para Filloy el palíndromo tiene dos caras, una cara visible, orgullosa de expresar lo que ostenta; y otra cara secreta, exclusiva para iniciados en el culto esotérico de la Palindromía.
Finalmente Filloy concluye afirmando que: si un verso estupendo extasía,
la frase palíndroma produce alucinación. Esta rareza sólo se da en el
palíndromo, quizás por ello su culto se haya impregnado de cierto matiz
esotérico, colindante al enigma que adosan voces simbólicas como Abraxas y
Abracadabra. Empero, como decíamos otro día, todo es claridad en la
palindromía. Y fuera de la burla que implica a la contextura literal de las
locuciones, un rigor matemático rige su técnica. Gracias Filloy.
II. El diablo de los palíndromos. Los palíndromos del diablo.
Son numerosísimos los ejemplos de palíndromos que hacen referencia al diablo, al demonio, a Satanás, a Lucifer o cualquier otra léxica forma que pueda adoptar esta denominación infernal. Como uno de los clásicos ha quedado el estupendo de Julio Cortázar Átale demoníaco Caín o me delata. El mexicano-holandés Willy de Winter escribe en su celebrada y reeditada Picardía Palindrómica: ¡Ah, Satanás! ¿Amas a Natasha? Repasando mi propia producción, que ronda los 5.000 palíndromos, observo que no son estas palabras motivo obsesivo de trabajo, sino que simplemente la facilidad que propicia su propia estructura gramatical es la que lleva a construir frases tan simétricas como las que ahora siguen:
Alaba calé la Cábala.
Oí demonio. Oí, no me dio.
A ti: rétale demonio. Oí: no me delate, Rita.
Arial ánimo, demonios oí. No me domina la ira.
A Caín: ¿o me da o no a
demoníaca?
Ana, nací loba; ideé diabólica nana.
Ore, tras esa nata Satanás es artero.
Atan oso. Satán ató sotana, tasó sonata.
Satán a Alba idolatra. Hártalo diabla, a natas.
Amor: amada satánica hacina tasada maroma.
Satán o enamora o la mata. Mata malo aroma neonatas.
Árido nací, reto sea; esotérica no dirá.
Bibliografía consultada:
·
Jury Lotman. A Semiotics Theory of Culture. –
· Gustavo Lespada. Esa promiscua escritura. –Córdoba (Argentina). Alción Editora. 2002.
· Juan Filloy. Karcino: Tratado de palindromía. 1ª Edición. –Buenos Aires. El Cuenco de Plata. 2005.
· Simetría: Palíndromos y Otras Curiosidades Alfabéticas. http//www.perspectivas.com.mx Artículo aparecido el 10/08/2005.
· Willy de Winter. Picardía Palindrómica y Nueva Picardía Palindrómica. –México. Edit. Domés. 1987 y México. Zubillaga. 2005. p. 92 y p. 163.