Los cazapalíndromos

 

Una cámara fotográfica diminuta es una joya; llevarla encima equivale a dotarse de un “ojo perpetuo”, que permite fijar en cualquier momento lo que nos lama la atención.

En otras ocasiones he expuesto algunas muestras de mis paseos urbanos. Desearía extender la afición. El momento es propicio, nunca había sido tan fácil tomar y mandar fotos.

Los palíndromos de la epigrafía urbana serán nuestro objetivo. ¿Quién no se siente impulsado a fotografiar este nombre personal definitivo?

 

 

Pero hay más: si es usted dueño de un perrito, las tiendas de adminículos para su mascota serán una tentación permanente:

 

           

 

En fin, en cualquier momento salta la liebre, sea en el supermercado o en la calle, ante la tienda del zapatero remendón:

 

                

 

O en el aparcamiento:

 

           

 

Convoco a los audaces cazapalíndromos para que me manden sus hallazgos. Por fijar un nivel mínimo, propongo que el rótulo palindrómico tenga al menos cuatro letras, y que sea una palabra entera (no valen recortes de una mayor). Tratándose de números, será justo pedir al menos seis cifras, y si son matrículas, que la palindromía sea un tanto vistosa, como las anteriores.

                                                                                                            JMAiO, may 05