Nuev sintaxis

 

En el número de primavera de 2005 de la revista Lengua Signal, órgano del Linguasig de Mensa, David Lewis proponía unas normas para simplificar el inglés, que aliviarían mucho la carga de su aprendizaje. Si una lengua con el inglés, cuya mayor cualidad es su simplicidad gramatical, resulta beneficiada con estas reglas, podríamos imaginar su favorable acogida al ser adaptadas al español, lengua enrevesada por llena de sufijos, declinaciones, flexiones y tiempos verbales, que la complican inútilmente.

Hace ya unos años que propusimos, en  el artículo La nueba ortografia, una propuesta para la simplificación ortográfica castellana. No nos han hecho mucho caso hasta ahora, aunque la terminología de okupas y similares parece que anda por ahí. Y ya se sabe, lo que el pueblo propone acaba imponiéndose.

Por ello nos animamos a nuevas propuestas, esta vez en el plano sintáctico. No añade nada a la belleza de una lengua el hecho de que tengan que observarse en ésta las concordancias de género, número y caso, que multiplican los prefijos, sufijos y son fuente constante de error. Nadie negará categoría literaria al inglés, libre tradicionalmente de estas plúmbeas cargas. Y si hasta la lengua de Shakespeare se siente incómoda con sus mínimos gravámenes, ¿no vamos a ser nosotros menos? Bastaría, para aliviar el trabajo de los escolares, con observar estas sencillas normas:

 

Lo primero: ¡fuera conjugaciones! El sufijo único –ar sirve para los infinitivos de todos los verbos. ¡Y menuda simplificación la de las flexiones verbales! Quedarían reducidas a la actual tercera persona, usualmente la más simple. Presente: amo; pretérito imperfecto: amaba, etc. El participio presente y el gerundio se indicarían siempre con los sufijos –and y –ad.

El artículo, la parte más inútil de la oración, se justifica tradicionalmente diciand que “anuncia el género y número del nombre”. En nuestra reforma dejaría de sar necesario. Pronombre demostrativo, que de hecho es duplicación de artículo, quedaría reducido a tres: et, es, aq, antiguo este/esta/estos/estas, ese/esa/esos/esas, aquel/aquella/aquellos/aquellas. Mira por dónde, se acabaría así con es molest discusión sobre sexismo a nivel léxic.

Pero, ¿por qué el nombre tiene que tener un género y un número? La segunda parte de la reforma sería suprimir ambos. Las palabra de terminación variable según género quedaría igual, y de dos terminación perdería amba: perr (perro/perra); esto ahorraría trabajo especialmente en los adjetivo.

Persona verbal se dejaría igual, aunque, en ara de brevedad, acortar plural de sus innecesario sufijo. Pasar pues a ser yo, tu, el, nos, vos, els. ¿Y los posesivos? Si nadie confunde tú/tu, sirve mism persona

Verbo auxiliar haber sería mism en tod tiempo compuest. Se sugiere forma única har, conjugad como verbo. La sola presencia de et partícula ahorra resto de flexión verbal, conque resto de verbo estaría siempre en infinitiv. Así, nuestr actual “tu has venido” sería “tu har venid”, o “tú habías venido” sería “tu harías venid”.

Otro verbo auxiliar, ser, se dejaría igual, con sus tiempos auxiliares es (presente), era (pretérito imperfecto), etc.

Flexión de pronombre débil queda convertid en mism fuerte. Posesiv es igual a pronominal.

Se suprime mayúscul salvo para antropónimo y topónimo.

Copulativ y pasa a ser i.

Se suprime el superlativo ísimo

Adverbio es igual a adjetivo. Primero = primeramente.

Si nombre deriva de verbo, se usará éste.

 

Ejemplo de un texto:

 

En lugar de Mancha, de cuy nombre no quier acordaryo, no he mucho tiempo que vivía hidalg de lanza en astillero, adarga antigu, rocín flac i galgo corredor. Olla de algo más vaca que carner, salpicón más noche, lenteja viernes, duelo i quebranto sábado algún palomin de añadidura domingo consumía tres parte de su hacienda.

 

                                                                                    JMAiO, BCN, 2005