Estamos viviendo en la época de las siglas. Si bien se han utilizado desde la Roma antigua, (recordemos el SPQR) y puede que mucho antes, es cierto que en nuestro iniciado siglo, en que proliferan inventos de toda clase a los que hay que dar nombre, las siglas nos invaden por doquier. Vamos a llamar la atención en este artículo sobre la exuberancia de siglas que llamaré “trilíteras” por estar compuestas de tres únicas letras que, de manera casi exclusiva, provienen de las iniciales de palabras inglesas. Raro será que leyendo cualquier revista científica o técnica no nos topemos con unas cuantas siglas trilíteras.
Empecemos por la informática. Todo ordenador consta de una CPU (Central Processing Unit) y dispone de varios puertos USB (Universal Serial Bus); leen y graban DVD (Digital Video Disc) con ayuda del DOS (Disc Operating Sistem) y de las memorias RAM (Random Access Memory) o ROM (Read Only Memory); la información se muestra en pantallas planas tipo TFT (Thin Film Transistor). Estas prodigiosas máquinas nos permiten realizar todo tipo de tareas con ayuda de programas como CAD (Computer Aided Design) o CAM (Computer Aided Manufacture) y nos conectan a la famosa WWW (World Wide Web). Podemos comprobar su funcionamiento gracias a unos LED (Ligth Emitting Diode) de variados colores.
Otro moderno invento que viene acompañado de las inevitables siglas trilíteras es la televisión que emite en VHF (Very High Frecuency) o en UHF (Ultra High Frecuency) y en color gracias al sistema PAL (Phase Alternation Line).
Mencionemos los nuevos equipos musicales que poseen altavoces de muchos vatios RMS por canal y pueden gravar música con calidad WAV o WMA (Widows Media Audio).
La era digital está desplazando a las máquinas fotográficas clásicas, ahora incorporan pantallas LCD (Liquid Cristal Device) y permiten captar vídeo en formato VGA (Video Grafics Array) y conexión rápida PCM (Pulse Code Modulation).
La automoción está introduciendo nuevas tecnologías que hacen más segura la conducción. Una conocida marca de coches, que fabrica sus modelos bajo normas DIN o ISO, anuncia en la prensa que sus nuevos modelos incorporan ABS y distribución electrónica de frenado EBV; el control electrónico diferencial EDS; el control electrónico de tracción ASR; el programa electrónico de estabilización ESP y el maravilloso sistema de navegación GPS. ¿Se puede pedir más?
Los campos de la medicina, la biología o la química también nos ofrecen nuevas siglas trilíteras: ¿quién no ha oído hablar del virus de la inmunodeficiencia humana VIH; del ADN (Acido Desoxirribo Nucleico) con su importante papel en la genética; del potente sistema TAC (Tomografía Axial Computerizada) que nos permite ver los entresijos de nuestro cuerpo, o del proscrito exterminador de insectos DDT (Dicloro Difenil Tricloroetano)?
Si echamos un vistazo a las organizaciones internacionales encontraremos entre otras muchas la ONU, la FAO, la OMS, etc.
La economía mundial está vigilada por el FMI; el PIB indica la riqueza de una nación, y nuestro bolsillo se ve afectado por el IPC y los odiados IVA e IBI.
La
lista podría hacerse interminable, más aun si nos ayuda el FBI.
Creo que con lo expuesto queda justificada mi tesis: las siglas trilíteras nos invaden. ¡SOS!
Madrid, febrero 2004.