CLIPS
ANTIECOLOGISTAS (NO ANTIECOLÓGICOS)
La caleta de Xcáret (México) es un lugar muy apropiado para bañarse y tomar el sol, y una cuidada organización lo ha convertido en un centro recreacional de primer orden, con precios de primer orden (sólo la entrada al recinto vale unas 4.000 Pta, y esto en un país de un nivel económico bastante bajo). Con el fin de proteger de las contaminaciones introducidas por los indeseables turistas, se prohíbe a éstos untarse con aceites protectores, que contaminarían las casi recluidas aguas. El sol del mar Caribe enrojece sin piedad las pieles de los infelices que hacen caso de la prohibición (que, a fin de cuentas, no son muchos).
Como curiosidad: a la entrada de la cala yace pudriéndose un yate que hace años embarrancó allí.
Dentro del mismo conjunto turístico se halla un acuario. Pero según a qué horas no está permitido sacar fotografías de algunos tipos de peces expuestos, ya que se hallan haciendo la digestión y los flashes podrían perturbarles. Como suena.
Lleva muchos años hablándose del famoso agujero en la capa de ozono de la Antártida, pero nadie ha contestado todavía a la sencilla pregunta: ¿Por qué está allí, si los países industrializados, supuestos emisores de los temibles CFC, están casi todos en el hemisferio Norte? ¿No será que este agujero ha existido siempre?
Por cierto que, hablando de los HFC, en 1995 se dispuso que éstos serían sustituidos por los HFC. Tras el consiguiente gasto, resulta que éste también tiene efectos nocivos: por lo visto contribuye a la desertización del planeta. ¿Habrá que reemplazarlo también?
Tras fuerte oposición de los agricultores del Pirineo, en 1996 la Generalitat de Cataluña introdujo en el valle de Arán la osa Giva para repoblarlo. Resultó que ésta no era tan vegetariana como los funcionarios encargados de la introducción habían asegurado, pues a los pocos días el plantígrado mató unos cuantas ovejas. La Generalitat tuvo que pagar medio millón de pesetas a los damnificados, quienes aseguraron que el ganado muerto lo era “por necesidades biológicas de la osa, quien necesita reponer grasas a costa de seres vivos”.
En todo caso, la Generalitat ¾los ciudadanos¾ pagó sin rechistar. Consolémonos: en algunas regiones de la India ocurre algo parecido… con los tigres.
La plataforma de la Shell en el Mar del Norte tuvo que ser desmontada (1995) ante las protestas de los grupos ecologistas, que se desagañitaron asegurando los terribles daños que produciría en el entorno su mero hundimiento. Al poco tiempo, el director general de Greenpeace tuvo que descabalgar reconociendo que el informe en que se basaron para sus protestas era exagerado. Pero los gastos de desmontaje ya estaban hechos.
Por el momento, el papel reciclado sale más caro que el normal. Pero no sólo sale más caro, sino que la energía consumida para ello es también superior (y la energía contamina). Es muy significativo que sólo usen papel reciclado los organismos públicos, cuya poca preocupación por el dinero de los contribuyentes es proverbial.
Muchos ecologistas han calificado de “desastre ecológico” la progresiva desecación del Mar de Aral, en la antigua URSS. Efectivamente, el nivel ha bajado de forma sustancial, acabando con parte de la industria pesquera.
La causa ha sido las grandes obras hidráulicas que se han realizado en los ríos Amu-Daria y Sir-Daria, que desde el SE vierten sus aguas al dicho mar, pasando a través de un antiguo desierto que las grandes presas construidas han convertido en vergel. Esto ha compensado más que sobradamente, desde un punto de vista económico, las pérdidas debidas a la desaparición de la industria pesquera.
No obstante, los ecologistas han protestado por la desaparición de la evaporación en el lago, como consecuencia de su volumen hídrico, progresivamente menguante. Estas protestas olvidan que el balance hidrológico sigue siendo el mismo: el agua seguirá evaporándose en la misma cantidad, sólo que en otras zonas: las regadas por los complejos hidroeléctricos (exceptuada la mínima parte incorporada a los productos agrícolas o industriales destinados a la exportación).
En septiembre de 1996 el presidente norteamericano Clinton dedicó a parque natural el cañón de Escalante, al sur del estado de Utah, una zona de unas 700.000 hectáreas de desértica belleza. La declaración, muy oportuna electoralmente ante los grupos ecologistas (faltaban dos meses para las elecciones presidenciales) se hizo con la abierta oposición del gobierno de dicho Estado, que confiaba en sanear sus endémicos problemas de escuelas deficitarias y de desempleo gracias a los 900 puestos de trabajo que iban a procurar la explotación de las minas de carbón de la zona y a los ingresos por su explotación.
En los días más caniculares del verano de 1995, el Hombre del Tiempo de Televisión Catalana recomendaba a sus oyentes que, pese a todo, no utilizaran la refrigeración de sus coches para reducir la contaminación. Palabra que esto ha ocurrido.
JMAiO, ene 97