Calentamiento global
El presente artículo muestra una soflama
antiecologista que deben conocer los ecologistas para poder combatirla.
1. Christopher C. Horner.
El libro “Guía
políticamente incorrecta del calentamiento global (y del ecologismo)” escrito por Christopher C.
Horner (Ciudadela Libros, Madrid, 2007) dice:
En la
solapa posterior: “Christopher
c. Horner es miembro del Competitive Enterprise Institute, un reconocido
experto en legislación y regulación sobre el calentamiento global y ha sido consultado
sobre estas cuestiones por comités del Senado de los Estados Unidos y por el
Parlamento Europeo.”
En p.
11: “La histeria del calentamiento global es el sueño del ecologismo hecho
realidad.”
En p. 19:
“La causa verde es tan noble que permite el engaño y la falsedad más flagrante
como método de actuación.”
En p. 25:
“Para los verdes comprometidos, el
medioambiente no es más que otra demostración de que el capitalismo no
funciona.” “Bajo el punto de vista de los ecologistas, gente equivale a contaminación.”
En p. 29:
“Para que no le quede duda de que las obras piadosas de la izquierda son hoy
día una religión, lleve a cabo el siguiente experimento. Acérquese a un
activista ecologista y diga: ‘¿Qué opinas del cerramiento del agujero de
ozono?’ o ‘¡Caramba! La temperatura de la tierra alcanzó su máximo en 1998 y
llevamos casi una década de enfriamiento. ¿No te parece estupendo?’, y luego
mire qué cara pone. Igual que sucede con todos los cultos milenarios
relacionados con el Día del Juicio Final, las buenas noticias caen como una
patada.”
En p. 32:
“Los verdes ponen mala cara ante la idea de que las poblaciones ‘indígenas’
pudieran obtener la electricidad, los automóviles y las comodidades
residenciales sin las que estos mismos verdes no podrían pasar.”
En p. 34:
“Con la ulterior caída de los regímenes comunistas, el ecologismo acabó emergiendo como un destacado vehículo para ‘rehacer la
sociedad’ a través de un ‘estado central’ supremo.” “El ecologismo como
religión.”
En p. 59:
“Los científicos que quieren llamar la atención hacia ellos, que quieren
conseguir subvenciones, tienen que encontrar una manera de asustar al público
[...] y esto sólo se consigue haciendo parecer las cosas más grandes y más
peligrosas de lo que en realidad son.”
En p. 64:
“Curiosamente, muchos programas medioambientales, incluyendo el Protocolo de
Kioto y sus secuelas, establecen estándares y objetivos técnicamente
imposibles, lo que les protege contra riesgo de que la industria consiga
alcanzar estos estándares y pueda liberarse del alcance legislativo de los
burócratas.”
En p. 70:
“En las raras ocasiones en las que este alarmista [Lester Brown] se siente
rebatido por los acontecimientos, responde con perlas como la siguiente: ‘Es
culpa del lector. Yo soy científico. Nunca hago predicciones. Simplemente
esbozo unos cuantos escenarios posibles. Que muy bien podrían suceder algún
día.”
En p. 71:
“La pregunta evidente que habría que formular entonces a los verdes es por
qué siguen presionando con la tímida
propuesta del Protocolo de Kioto, dado que si se aceptan todos y cada uno de
los supuestos alarmistas incorporados en el modelo climático más avanzado del
mundo, Kioto sólo serviría para evitar un calentamiento indetectable de 0,07º C
en 2050.”
En p. 81:
“Históricamente se sabe que el CO2 atmosférico aumenta después
de que se inicie el calentamiento, no antes.”
En p.
84: “Estados Unidos, junto con ciento cincuenta y cinco países más (que
representan la mayoría de la población mundial, actividad económica y creciento
futuro) rechazan el plan de racionamiento de energía que impone el Protocolo de
Kioto. Kioto es un tratado de Europa con una docena de países más, ninguno
de los cuales está, de hecho, reduciendo sus emisiones.”
En p. 87:
“El Protocolo de Kioto aumentaría los precios para todas las familias,
aumentaría rápidamente el control del Estado (o de las Naciones Unidas),
limitaría dramáticamente nuestra capacidad de consumo energético, y, aun así,
proporcionaría solamente una décima de grado de disminución del calentamiento
en los próximos cincuenta años.”
En p. 91:
“La década de 1990 no sólo no estuvo a la altura de la categoría ‘la más
caliente’, sino que además coincidió con la clausura de cientos de estaciones
de medición metereológica (incluyendo muchas en la antigua Unión Soviética, ya
que en ese país las prioridades pasaron a otras cuestiones domésticas más
importantes, como la del colapso del imperio). Si se clausuran estaciones
metereológicas en las zonas más frías del mundo, las temperaturas medias
globales aumentarán.” “La base principal del alarmismo son las proyecciones de
modelos climáticos obtenidos a través de programas informáticos. Dichas
proyecciones, como sucede con cualquier modelo electrónico, pueden diseñarse
para obtener el resultado que se desee.”
En p. 92:
“Las estaciones [metereológicas] de los países pobres tienen un mantenimiento
distinto a las situadas en países más ricos.”
En p. 94:
“Si duplicásemos la cantidad de CO2 que recibe la atmósfera, por
ejemplo, añadiendo x CO2 a una atmósfera que ya
contiene x CO2, y obtuviéramos una efecto de
calentamiento de y grados, no obtendríamos otros y
grados más simplemente añadiendole x Co2. Para conseguirlo tendríamos
que añadirle 4x. Por lo tanto, el
calentamiento es logarítmico [inverso].”
En p. 95:
“Es pura coincidencia que el noroeste del Pacífico haya experimentado una disminución de la actividad tormentosa. El aumento de
tormentas en el Atlántico fue predicho hace ya tiempo como la reanudación de un
conocido ciclo que se produce cada cuarenta o cincuenta años.” “Finalmente,
tenemos que preguntarnos si un tiempo más cálido es necesariamente peor.” “El
Departamento de Sanidad del Reino Unido calcula que si el sur del Reino Unido
experimentase un calentamiento de 3º C hacia la década de 2050, como algunos
dicen que sucederá, morirían dos mil personas cada año como consecuencia de las
olas de calor, pero en invierno morirían de frío veinte mil personas menos.”
En p.
97: “La ‘cura’ a base de políticas que imponen la supresión del consumo
energético, como las del Protocolo de Kioto, no sirve para que estemos más
seguros, sino para que seamos más pobres y menos capaces de afrontar estas
omnipresentes amenazas.” “La temperatura atmosférica de la Tierra (posiblemente
una medida más relevante, dado que el calentamiento global antropogénico es una
teoría atmosférica, no de superficie)
no está aumentando como la de la superficie (que está desproporcionadamente
influida por el desarrollo y, por lo tanto, aumenta sin lugar a dudas).”
En p. 98:
“Los vikingos llamaban a esta isla Groenlandia, ‘tierra verde’, obviamente
porque no estaba cubierta de hielo. Sólo se cubrió de hielo durante la mencionada
Pequeña Edad de Hielo (siglos XII al XIX).”
En p. 99:
“Gran parte del incremento de la demanda energética de las tres próximas
décadas tendrá su origen en países de rápido desarrollo, como India, que
llevarán la electricidad a cientos de millones de personas. Nadie puede
disfrutar de los beneficios de la civilización industrial moderna sin
electricidad y acceso a los medios de transporte actuales. Llevar la
electricidad a esos cientos de millones de personas que ahora dedican varias
horas al día a recoger leña y arbustos o heces de vaca para cocinar sus
alimentos, tendrá unos beneficios enormes que superarán con creces cualquier
consecuencia negativa remotamente factible.”
En p. 101:
“Las políticas de calentamiento global destinadas a poner el mundo a dieta
amenazan el bienestar de la humanidad.”
En p. 103:
“Los editores [...] están en el negocio para vender periódicos y obtener
beneficios de su audiencia o sus lectores, y es evidente que un titular que
anuncie algo así como ‘El aumento de temperatura de 0,6º C que experimentará el
planeta a lo largo del siglo se debe a muchas causas’ no vende tantos
ejemplares como otro del estilo de ‘Preocúpate. Preocúpate mucho.’”
En p. 105:
Hay un gráfico que indica que respecto a décadas anteriores la temperatura
media global ha aumentado entre los años 1990 y 2000, y que el número de
estaciones metereológicas en funcionamiento ha disminuido de 12.000 a 5.500.
“La temperatura atmosférica del hemisferio sur se ha mantenido estable, en
promedio.”
En p.
106: “Los datos obtenidos por satélite en septiembre de 2006 sugieren la
práctica inexistencia de calentamiento en el hemisferio sur: 0,05º C por década
desde que empezaron a realizarse las mediciones en la década de 1970.”
En p.
107: “Eso demuestra que el calentamiento global no es global. Es decir, aun en
el caso de que el planeta estuviese calentándose en promedio, no está calentándose en todas partes. De hecho, la estación metereológica del Polo Sur
muestra una tendencia destacada hacia el enfriamiento.” “En ambos hemisferios,
dice el informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) de las
Naciones Unidas, las concentraciones de CO2 han pasado desde finales
de la década de 1970, de 330 partes por millón a 360 partes por millón. Si en
ambos hemisferios se ha producido el mismo aumento, ¿por qué el hemisferio sur
ha seguido estable mientras que el hemisferio norte al parecer se ha
calentado?”
En p.
130: “Los alarmistas admitieron también que, cuando se les pidió que realizaran
ellos mismos la comprobación mirando hacia atrás e intentando reproducir el
clima del pasado, los modelos funcionaban peor que una tabla de números
aleatorios.”
En p.
141: “Si los gases de efecto invernadero generados por el hombre fueran la
causa de este calentamiento a largo plazo, el Ártico no habría vivido un
enfriamiento entre las décadas de 1930 y 1970.”
En p.
143: “La pérdida neta de hielo, sumando Groenlandia y la Antártida, habría
supuesto un aumento del nivel del mar equivalente a 0,05 milímetros por año
entre 1992 y 2002.”
En p.
145: “Recuerde, el que se derrita el hielo flotante no tiene ningún efecto
sobre los niveles del mar, sólo el hielo que se derrita en tierra y vaya a
parar al mar hace subir el nivel de las aguas. Básicamente, en el caso de que
el calentamiento subiera los niveles del mar, los únicos culpables serían
Groenlandia y la Antártida.”
En p.
146: “Los océanos se han enfriado últimamente (pero como este hecho desafía las
bases del alarmismo, se rechaza incoherentemente y se toma como un simple
receso de la tormenta que se avecina).”
En p.
147: “La temporada tranquila de huracanes que se vivió en 2006 dejó a los alarmistas
buscando formas de distraer la atención de ese hecho y alejarla de la ausencia
de unas calamidades que con tanta confianza habían prometido sólo unos meses
antes.”
En p.
169: “Una verdad inconveniente omite
convenientemente que Groenlandia, una de las estrellas protagonistas del
espectáculo del deshielo de Gore, era en la década de 1920 un territorio tan
cálido como en la actualidad, o más, y que entonces se calentaba aun con mayor
rapidez.” “Incluso publicaciones alarmistas, como las revistas Nature y Science, han publicado trabajos reconociendo esto.”
En p.
170: “Diversos documentos científicos indican que el aumento de las
temperaturas provocó cambios en el CO2, no al revés.”
En p.
171: “Los océanos, que contienen aproximadamente cincuenta veces más de CO2
y aproximadamente quinientas veces más calor que la atmósfera, absorben mejor
el CO2 cuando están fríos. Cuando se calienta, el mar libera CO2
hacia la atmósfera.”
En p.
172: “El Instituto Goddard (GISS) de la NASA, especializado en el registro de
las temperaturas de Estados Unidos, acaba de reconocer un error en la
aplicación informática que calcula la temperatura media a lo largo de la serie
histórica. A resultas de este fallo, el GISS ha corregido a la baja los
registros, y 1998 ya no es el más caluroso, sino 1934. (17/08/2007). Libertad
Digital http://libertaddigital.com/noticias/noticia_1276311426.html”
En p.
174: “Cuando los niveles de CO2 eran diez veces más elevados de lo
que son ahora, hace aproximadamente cuatrocientos millones de años, el planeta
se encontraba en las profundidades del periodo absoluto más frío de los últimos
quinientos mil millones de años.”
En p.
176: “La retirada glacial moderna del Kilimanjaro se inició a partir de una
reducción de las precipitaciones a finales del siglo XIX y no por el
calentamiento local o global.”
En p.
177: “‘Glaciar Upsala: Nuevo Fraude de Greenpeace’, http://mitosyfraudes.8k.com/Ingles3/UpsalaEng.html.”
En p.
178: “El glaciar más grande de América del Sur, el Pío XI, está creciendo muy
rápidamente. Los verdes y los medios de comunicación lo pasan por alto.”
En p.
179: “Los datos ‘sugieren que la variabilidad solar es la principal causa de
las fluctuaciones glaciares’.” “http://faculty.eas.ualberta.ca/wolfe/eprints/Polissar_PNAS2006pdf#search=%22Polissar%20andes%22.”
En p.
180: “Durante el Periodo Cálido Medieval, los vikingos cultivaron en
Groenlandia algún tipo de planta sin flor para su propio sustento. Eso sugiere
que las temperaturas en Groenlandia más eran cálidas entonces que ahora, y que
había más deshielo. Groenlandia fue incluso más cálida durante el óptimo
climático que se vivió en la época de los antiguos romanos, y los datos que
tenemos sobre los niveles del mar no aportan motivos para pensar que en esa
época hubiera un deshielo suficiente como para hacer subir dichos niveles.”
En p.
185: “En noviembre 2006, dos científicos publicaron el resultado de su estudio
basado en datos obtenidos por satélite y llegaron a la conclusión de que la
placa de hielo del Antártico estaba aumentando en grosor a un ritmo de entre
cuatro y seis milímetros anuales.”
En p.
189: “Cientos de estudios publicados por el departamento de Agricultura de
Estados Unidos han establecido sin duda alguna que niveles más elevados de CO2
darán como resultado un crecimiento más rápido y mayor resistencia en
prácticamente todo tipo de plantas.” “Es necesario recordar la regla verde:
cualquier cosa nueva es mala y, además, señal de que cosas peores
están por llegar.”
En p.
190: http://tcsdaily.com/article.aspx?id=052406F
2. Gabriel Calzada.
En la
solapa posterior del libro “Guía
políticamente incorrecta del calentamiento global (y del ecologismo)” escrito por Christopher C.
Horner (Ciudadela Libros, Madrid, 2007) dice: “Gabriel Calzada es Presidente
del Instituto Juan de Mariana, profesor asociado de la Universidad Rey Juan
Carlos y Senior Fellow del Center for the New Europe.”
El
epílogo del libro anterior escrito por Gabriel Calzada dice:
En p.
200: “Dado el casi nulo efecto del Protocolo de Kioto, aun si lo cumplieran
todos los países, sobre la temperatura global del planeta (0,07º C para 2050) y
los efectos, estos sí visibles, sobre las generaciones venideras por culpa del
elevado coste del Protocolo, cabe preguntarse si a Isabel Tocino no le lavaría
el cerebro una de las múltiples sectas verdes.”
En p.
203: “En Estados Unidos los senadores decidieron unánimemente ‘recomendar’ no
aceptar un protocolo como el de Kioto. Ni siquiera senadores como John Kerry o
Ted Kennedy se atrevieron a votar a favor del protocolo. Es lo que tiene la
elección directa, que el representante siente que debe su puesto a los votantes
y éstos, a su vez, se interesan por el valor de las distintas propuestas
sometidas a voto así como por el voto ejercido por el representante de su circunscripción.
Y claro, por muy cercano que se sienta uno al movimiento ecologista no es fácil
explicar el voto a favor de un protocolo cuyas consecuencias sobre el clima son
imperceptibles pero cuyo daño económico es sangrante, especialmente para los
más desfavorecidos.” “Aquí [en España], en cambio todos los parlamentarios
votaron a favor siguiendo la indicación de las cúpulas de cada partido. Como
por otra parte el ciudadano de a pie no siente que pueda influir en el voto
concreto de cada diputado o senador, tampoco se preocupa por informarse sobre
la conveniencia del acuerdo. Más bien se deja llevar por la marea de propaganda
alarmista según la cual Kioto es la única tabla de salvación posible ante el
inminente Apocalipsis. Si la unanimidad en el sistema democrático
norteamericano refleja la carga de responsabilidad que tiene el senador, la de
España dice mucho de la falta de espíritu crítico de nuestros políticos y su
lealtad absoluta a unos aparatos que deciden tanto las reubicaciones de los
nombres en las próximas listas como la política de voto de cada propuesta de
acuerdo con lo políticamente correcto. A ninguno de los 284 diputados que
votaron a favor se le ocurrió preguntarse si un país que en aquel momento ya
emitía más del doble de lo que el tratado le permitía aumentar desde 1990,
estaba en disposición de ratificar tan alegremente un acuerdo por el que
nuestras empresas tendrían que pagar a empresas alemanas enormes sumas de
dinero por aumentar la producción.”
En p.
207: Victoriano Muñoz, presidente de la segunda empresa de acero inoxidable del
mundo, avisaba que si los planes del gobierno con respecto a Kioto no se
modificaban su empresa reforzaría las inversiones en sus plantas de Estados
Unidos y Sudáfrica y congelaría las que estaban previstas para España. Hasta
entonces la clase política lo había intentado esconder o negar pero a partir de
entonces quedó claro que la deslocalización sería uno de los daños que Kioto
infligiría a la economía española.”
En p.
208: No se imaginarme el nivel de éxtasis que tuvo que provocar en Narbona y su
corte de políticos intervencionistas el que les dejaran entrar en el paraíso
socialista a través de las puertas del Ministerio de Medio Ambiente. De repente
Kioto les había transportado a una especie de tierra prometida en la que podían
asignar derechos de producción, al más puro estilo de los planes quinquenales,
entre las industrias del país sometidas al racionamiento ecologista.”
En p.
210: “Las centrales nucleares españolas evitan la emisión anual de 60 millones
de toneladas de CO2, algo así como lo que emite todo el parque
automovilístico español.”
En p.
212: “Este último verano el Instituto Goddard de la NASA se ha visto obligado a
rehacer la serie histórica de temperaturas de Estados Unidos después de que el canadiense
Steve McIntyre descubriera errores importantes que la agencia atribuye a fallos
en la aplicación informática encargada de calcular las temperaturas medias. El
resultado es que 1998 ya no es el año más caluroso de los últimos cien años y
los años comprendidos entre el 2000 y el 2005 registraron en realidad 0,15º C
menos de lo que el Instituto venía publicando. Después de las correcciones,
1934 sustituye a 1998 en la primera posición de este ranking.”
En p.
213: “De cara al futuro a los españoles nos queda esperar la aparición de una
nueva generación de políticos con suficientes agallas y sentido de la
responsabilidad como para evaluar de nuevo -y con tranquilidad- las causas y
consecuencias del cambio climático y, si fuera necesario, buscar medidas para
su atenuación alejadas del racionamiento y demás medidas de intervencionismo
económico radical que tan malos resultados nos han arrojado en el pasado.”
En p.
214: “En 1972 lograron forzar la prohibición del DDT por parte de la Agencia
para la Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos por posibles daños en
la cadena alimenticia que podía tener cierto impacto en la cáscara de los
huevos de algunas aves.” “El coste de que unos iluminados nos impusieran su
sentido autoritario y casi totalitario de la precaución es, a día de hoy, la
muerte de unos tres mil niños cada día. La Organización Mundial de la Salud
anunció en 2006 que después de treinta años, cambiaba su política con respecto
al DDT y que volvía a apoyar su uso contra la malaria. A los ecologistas
todavía no se les ha oído pedir perdón. Todo lo contrario, por lo que se ve, se
sienten orgullosos de su Frankenstein, el principio de precaución. A los
ecologistas y a los científicos que viven del maná impositivo estatal no les
gusta que les pidan pruebas o detalles sobre los supuestos impactos que con
elevadas dosis de alarmismo pronostican sin descanso.”
En p.
215: “Si de lo que se trata es de convencer a la gente para que otorgue sin
rechistar ese poder arbitrario a políticos y ecologistas a pesar de que no está
claro el motivo último (tanto los factores como su importancia relativa) del
aumento de los 0,6º C en la temperatura global que al parecer se produjo
durante el siglo XX ni, menos aún, si el ser humano tiene alguna posibilidad de
cambiar esta tendencia o hacerlo sin incurrir en un empobrecimiento importante
de la población (o si el coste de adaptación no sería menor que el de reducir
las emisiones de CO2 a la espera de nuevas tecnologías), la clave
está en asustar al personal todo lo que se pueda. La generación de un estado de
miedo que lleve a la ciudadanía a renunciar al control sobre su propiedad y a
algunas de sus libertades económicas más importantes se convierte en una
estrategia política crucial.”
En p.
217: “Cumplir con Kioto tiene un efecto sobre el nivel del mar de unos 2
centímetros de aquí a 2100.”
En p.
218: “La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha advertido a los
españoles en diversas ocasiones que, por su propio bien, no deben comprar o
construir cerca de la playa.” “Rodríguez Zapatero [...] se acaba de comprar un
chalecito junto a la playa.”
En p.
220: “Si no decimos ‘basta ya’ a tiempo, un día nos encontraremos vagando por
una sociedad donde un gran hermano vigila todos nuestros movimientos ‘con el
fin de protegernos’ mientras que un comité de planificación central ordena cómo
producir y cómo resolver los problemas medioambientales con los que nos vayamos
encontrando.” “Sin embargo, aquellos que crean que esto se arregla con un
simple cambio de gobierno
ya pueden ir desengañándose. No ya porque el Partido
Popular fue el que nos metió en este lío (aunque podrían haber cambiado, claro)
sino porque después de todo lo que ha llovido no parece que sean capaces de
llamar a las cosas por su nombre ni de escapar de la misma jaula en la que se
encuentran los socialistas, la del discurso políticamente correcto.”
En p.
221: “El cumplimiento del protocolo de racionamiento retrasaría 3 años en 2050
y 6 años en 2100 la subida de las temperaturas.”
3. Cálculo de hielo derritiéndose.
Lo
dicho en p. 145 del apartado 1
(Christopher C. Horner): “Recuerde, el que se derrita el hielo flotante no tiene ningún efecto sobre
los niveles del mar, sólo el hielo que se derrita en tierra y vaya a parar al
mar hace subir el nivel de las aguas.” es falso. A continuación hay el cálculo
exacto.
1 m3
de hielo a 0 C tiene una masa de 917 kg; si se derrite y llega al mar a 4 C,
tiene una densidad de 1.000 kg/m3; y por tanto aumenta el volumen
del mar en:
917 kg : 1.000 kg/m3 = 0,917 m3
Por
otra parte, 1 m3 de hielo a 0 C que flota en el mar de densidad
1.025 kg/m3 desplaza un volumen de agua de mar de:
917 kg : 1.025 kg/m3 = 0,895 m3
y por tanto aumenta el volumen del mar en 0,917 - 0,895 =
0,022 m3
4. J. Scott Armstrong.
El
artículo “Standards and Practices for Forecasting” escrito por J. Scott
Armstrong (experto en métodos de previsión de la University of Pennsylvania) describe
esquemáticamente 139 principios para hacer previsiones en: http://www.forecastingprinciples.com/standardshort.pdf
Una entrevista en
el periódico “La Vanguardia” de 2008-06-09 se encuentra en:
http://catalunya-2014.blogspot.com/2008/06/j-scott-armstrong-exorcista.html
Ver también la
revista “Energy and Environment”, volumen 18, números 7+8, 2007, en:
http://publicpolicyforecasting.com/Public_Policy/WarmAudit.31.pdf
5. Frederick Seitz.
En: http://www.oism.org/pproject
y páginas enlazadas, Frederick Seitz detalla los nombres
de 31.072 científicos que en E.U.A. han firmado en inglés que: “No hay
evidencia científica convincente de que la emisión humana de dióxido de
carbono, metano y otros gases de efecto de invernadero causen o causarán, en un
futuro previsible, calentamiento catastrófico de la atmósfera de la Tierra y
una ruptura del clima de la Tierra. Además, hay una evidencia científica
importante de que incrementos en el dióxido de carbono atmosférico produzcan
muchos efectos benéficos sobre los entornos naturales de plantas y animales de
la Tierra.”
6. Xavier Sala i Martín.
A partir de
2007-02-17, el periódico “La Vanguardia” publicó 6 artículos de Xavier Sala i
Martín que pueden encontarse en:
http://www.columbia.edu/~xs23/catala/articles/esp/articlesp.htm
[el símbolo ~ puede
editarse con Alt-126 en el teclado numérico]
El artículo 3
contiene: “Ignoran las innovaciones que se van a producir a lo largo del siglo
y que ahora no podemos ni imaginar. Al fin y al cabo, en 1900 no sólo nadie
soñó que durante el siglo XX aparecerían el teléfono móvil, internet, los
transbordadores espaciales o el bikini, sino que fueron incapaces de ver que el
automóvil -que a la postre fue la solución al problema del estiércol urbano-
estaba a la vuelta de la esquina.”
El artículo 4
contiene: “El principio de justicia de Rawls requiere dar más importancia a las
personas más desfavorecidas. Stern acepta este criterio cuando compara regiones
del mundo ya que da mayor peso a África porque es pobre. En una incomprensible
pirueta intelectual, sin embargo, Stern no aplica la misma regla cuando compara
generaciones.” “De hecho, las propias simulaciones de Stern y del IPCC suponen
tasas de crecimiento de cerca del 2,5 % que implican que la gente en el 2100
será entre 15 y 25 veces más rica que nosotros.” “Se estima que si no hacemos
nada, el aumento de temperaturas será de 2,8 grados en cien años. Y si
implementamos Kioto las temperaturas aumentarán en 2,8 grados no dentro de cien
sino de... ¡106 años! ¿Vale la pena sacrificar el 1 % del PIB (500.000 millones
de euros) cada año (repito, cada año) durante cien años para posponer el calentamiento
sólo seis años?”
El artículo 5
contiene tres alternativas para reducir emisiones.
El artículo 6
contiene: “Un planeta mejor no quiere decir un planeta más frío. Un planeta
mejor es (también) un planeta sin pobreza. O un planeta sin sida o malaria, un
planeta sin malnutrición, un planeta donde todo el mundo tiene acceso a la
educación y al agua potable, un planeta sin guerras, corrupciones políticas o
gansterismo.” “Cuando un gobierno dedica dinero o capital político a luchar
contra el calentamiento, no puede dedicar esos medios a la cooperación
internacional.” “Se pidió a los sabios que establecieran un orden de
prioridades. El resultado: la lucha contra el sida y la malaria encabezaban la
lista y les seguían la pobreza y la malnutrición, las barreras arancelarias que
impiden a los países pobres comerciar y crear riqueza, el acceso al agua
potable y la educación. Lo interesante es que el cambio climático ocupaba la
última posición.”