NOTAS SOBRE EL CALENDARIO
Los antiguos romanos empezaban
el año con la primavera y dieron al primer mes el nombre de Martius, Marzo, el dios de la guerra; seguían Abril, cuya etimología pudiera proceder del latín aperio “el mes
en que se abren las cosas”; Mayo, de
etimología problemática, que quizá signifique “crecimiento” y Junio
evidentemente el mes dedicado a Juno, la
diosa protectora de la familia.
Seguían los meses de Quintilis, Sextilis, September, October, November y December es decir 5º, 6º, 7º, 8º, 9º y 10º. Según una
antigua leyenda, Numa Pompilio, el
segundo rey de Roma, añadió otros dos
meses, Ianuarius y
Februarius.
En algún momento el Año Nuevo se trasladó, por razones administrativas, al
1 de enero. Enero toma su nombre de Jano,
el dios bifronte que mira simultáneamente al año que termina y al que empieza. Febrero deriva del latín februus, que
significa "purificador", porque en este mes se celebraban las
fiestas lustrales (lustrar equivale a purificar). Febrero era
considerado de influencia nefasta por
eso los romanos lo convirtieron en un mes corto.
En tiempos de Julio
Cesar, reformador del calendario, y en su honor, se cambió el nombre de Quintilis por el
de Julio y para complacer a su
sucesor, el emperador Augusto, nombrado cónsul por primera
vez en Sextilis,
se dio a este mes el nombre de Agosto.
El control del tiempo era
prerrogativa del clero que debía fijar las fechas de diversas festividades.
Desde este punto de vista religioso, entre los romanos eran importantes las calendas o primer día del mes, los idus
que correspondían al día 15 de
marzo, mayo, julio y octubre, y al 13
de los demás meses y las nonas, el
día 7 de marzo, mayo, julio y octubre, y el 5 de los demás meses.
Julio Cesar decide reformar el calendario y conserva
el 1 de enero como inicio del año. Para ello se asesora del astrónomo de
Alejandría Sosígenes.
El nuevo calendario llamado Juliano
tenía ciclos de cuatro años, los tres primeros de 365 días y el cuarto de 366.
Este día extra se añadía al mes de febrero, que cada 4 años debía tener 29 días
en lugar de 28. El día a intercalar venía a repetir el sexto día antes de las
calendas de marzo, o sea el 24 de febrero: llevaba entonces el nombre de bis sextus dies ante calendas Martias. A
este año se la llamaba annus bissextilis
de donde procede año bisiesto.
El llamado año trópico (de un solsticio invernal al
siguiente solsticio invernal) dura 365
días, 5 horas, 48 minutos y 45,66
segundos; el año juliano duraba 365 días y 6 horas, esto dio lugar a que cada año juliano se anticipaba unos 11 minutos con respecto al sol, es
decir, en 128 años el año juliano se
anticipaba un día entero al año
trópico. El año 1582 d.C. se
llevaban ya 10 días de adelanto desde el 325
d.C., año en que la Iglesia Católica, en tiempos del emperador Constantino, y tras el primer Concilio
de Nicea, adaptó sus festividades religiosas al
calendario juliano. La Iglesia se dio cuenta de que, si las cosas seguían así,
llegaría a celebrase la Navidad en
primavera y la Pascua en pleno verano.
Instado por el Concilio
de Trento, el papa Gregorio XIII,
asesorado por el astrónomo alemán Cristoforo Clavius, decretó
que el 5 de octubre de 1582 pasase a
ser el 15 del mismo mes y así el
calendario fue nuevamente a la par con el sol. Pero para evitar que el
incidente se repitiese con el transcurso de los años, Gregorio XIII introdujo
un cambio en el ciclo de los años bisiestos; en adelante serían bisiestos los años cuyas dos últimas cifras
fueran divisibles por cuatro, pero no cuando ambas fuesen cero, a no ser que el
número constituido por la totalidad de las cifras del año sea divisible por
cuatro. Por ejemplo 1956 fue bisiesto, ya que 56 es divisible por 4; pero no
1900 pues al terminar en 00, el número 1900 debería ser divisible por 4 y no lo
es. El próximo año 2000 , según esto, será bisiesto.
Se suprimían así tres años bisiestos cada 400 años. Este nuevo calendario
recibe el nombre de gregoriano y es
el empleado por todo el mundo occidental. Aunque se adapta mejor al año
trópico, el error acumulado llega a ser de 1
día cada 3.400 años.
Como curiosidades
diremos que el calendario gregoriano no fue unánimemente aceptado por la
Europa de la época, una de las voces disidentes fue la del matemático francés Viéte impulsor de la notación simbólica en
el álgebra. Dinamarca y la Alemania protestante lo adoptaron en el
1700, mientras que Inglaterra resistió hasta el 2 de
septiembre de 1752 unos dos siglos
más tarde y a costa de graves desórdenes. En China, que usaba un calendario lunar, fue introducido en 1911 con la llegada de los comunistas. Rusia
decidió adoptarlo tras el fin de la primera guerra mundial en 1918 y Grecia lo hizo en 1923.
El mundo científico recompensó la labor de Clavius
dando su nombre al mayor cráter de la Luna.
Anotemos,
para terminar, que la fácil observación
de la luna con sus fases, dio lugar a los calendarios lunares, que siguen en
vigor hoy día en algunos países. El mes lunar o sinódico - de una luna nueva a la siguiente - dura aproximadamente 29 días
y medio. El actual calendario musulmán
es muy primitivo; consiste en 12 meses lunares. El calendario hebreo es de tipo
luni-solar y resulta complicado.
Aristogeronte.
Calendas.doc Madrid a 22 de octubre
de 1999 del calendario gregoriano.
Bibliografía:
Los Romanos y
sus Dioses. R. Ogilvie.
Enciclopedia Larousse.
L'orologio su cui
viviamo. Isaac Asimov.
Historia de la matemática. J. Argüelles.