DEBATE SOBRE LA DEFENSA DE LA AUTORÍA PALINDRÓMICA

        RESUMEN 

Allá por el mes de noviembre del pasado año, Pere Ruiz tuvo la amabilidad de enviarme su concienzudo trabajo de investigación titulado “El Caramelo del Sur”, donde paso a paso ha ido siguiendo el rastro al famoso palíndromo: “DÁBALE ARROZ A LA ZORRA EL ABAD”, en busca de su autor, llegando así hasta el 19 de febrero de 1837, fecha en la que aparece publicado en el diario barcelonés “El Guardia Nacional” como respuesta a una charada, firmado por un tal Aminto, uno de los muchos seudónimos utilizados por Antonio Mateo que, mientras no se demuestre lo contrario, es y será su verdadero autor. 

También me comunicó su intención de plantear, en el seno del C.P.I., un debate sobre la defensa de la autoría palindrómica, que en principio iba a coordinar él mismo; posteriormente, al verse desbordado por su repletísima agenda, me propuso que fuera yo la encargada de moderarlo; acepté el reto y aquí estoy, tratando de exponer sucintamente todo lo que se ha opinado sobre la autoría palindrómica a lo largo de este debate, que comenzó el 19 de enero del año en curso y que aún sigue abierto, pues no se ha llegado a ninguna conclusión plenamente satisfactoria para la mayoría. 

Los participantes, por orden de intervención, son los siguientes: 

Pere Ruiz, Mª José Abia, Ignacio de J. Sánchez, Antoni Llull, Alberto Abia, Juan Pablo Sáez, Sylvia Tichauer, Xavi Torres, Jesús Lladó, Eladi Erill, Carlos López, Enrique Olmos, Víctor Carbajo, Salvador Jover y Markos Gimeno. 

Cuando ya tenía redactado este resumen y a punto de enviárselo a Josep M. Albaigès recibí la aportación de Markos Gimeno (la primera por su parte) cuyo contenido ha sido añadido a última hora. 

Este debate tiene un claro propósito: “Determinar y defender la autoría palindrómica”. Del mismo modo que un poeta, al firmar sus poemas, es considerado autor de los mismos, el palindromista debe firmar sus creaciones palindrómicas proclamando y defendiendo así su autoría. 

Como punto de partida, se plantea la siguiente cuestión: 

¿Es el palindromista un  ser tímido y modesto que juega con las palabras, sin más pretensiones que disfrutar del placer que le proporcionan todos y cada uno de sus hallazgos simétricos? 

Si bien es muy cierto que el palindromista disfruta con todos y cada uno de sus hallazgos simétricos, puesto que no podemos negar el carácter eminentemente lúdico de esta afición, no es menos cierto que también le resulta placentero el hecho de compartirlos con los demás.  

Pero antes de centrarnos en el contenido de tan diversas y diferentes opiniones, me gustaría exponer varios puntos preliminares que servirán de base a mis argumentos sobre la autoría palindrómica. 

Y comienzo por plantearme la siguiente pregunta: 

¿La defensa de la autoría palíndrómica debe ser aplicada a todos los palíndromos, sin excepción alguna? 

 

 

 

Así pues, los palíndromos se dividirían en dos grandes grupos: 

 

 

Teniendo en cuenta esta clasificación parecería lógico que palíndromos tan simples como: LUZ AZUL, SIN ANÍS, AMADA DAMA…, y tantos otros similares, carezcan de autoría, pues bien podría afirmarse que son patrimonio de todos los que nos dedicamos a buscar la simetría escrita, así que nadie debería adjudicárselos como propios (ni siquiera el primero en descubrirlos) sino tomarlos prestados como materia prima para construcciones más elaboradas donde el autor se encargará de encajarlos como teselas en un mosaico simétrico. 

Aún así, hay quien sigue opinando que estos palíndromos deben ser reconocidos como creación de un autor, defendiendo su autoría, sea o no compartida. 

Otra opinión más particular y radicalmente opuesta a la anterior proclama y defiende el completo anonimato de todos los palíndromos. 

Y en esas estamos, defendiendo cada cual su criterio una y otra vez y según parece, sin intención alguna por parte de unos cuantos, de querer modificar nada en el farragoso terreno de las autorías. 

Sin desviarnos del tema de la autoría pero mirándolo desde diferentes ángulos, surgen nuevas e interesantes cuestiones; a saber: 

¿Tiene el palindromista autonomía sobre el palíndromo para expresarse libremente?  

Algunas opiniones,  poco optimistas y bastante escépticas, afirman que el autor palindrómico raramente tiene autonomía sobre su obra para expresar todo aquello que quiere decir, pues están convencidos de que son el azar y el propio palíndromo quienes se interponen en la voluntad del autor.  

Estoy de acuerdo con aquellos que opinan que el palíndromo es rebelde por naturaleza, sin duda lo es cuando reclama su parte a modo de  tasa obligatoria cada vez que giramos una palabra, pero precisamente ahí es donde entra en juego la capacidad de reacción del palindromista, que echando mano de su ingenio y destreza debe ser capaz de dominarlo y reconducirlo hacia la meta que se ha propuesto.

Por supuesto, que no le es fácil al autor de un palíndromo expresar con precisión lo que en principio se propone y desde luego que no goza de la misma libertad que el autor de una novela, ni siquiera de la del poeta, que aún debiendo respetar unas reglas de métrica, ritmo, rima…, nunca se verá tan constreñido como lo está el palindromista, siempre subyugado a la obligatoria simetría; pero existe, a mi modo de ver, una forma de resolver este problema de autonomía del autor sobre el palíndromo: La idea inicial que quiere expresar palindrómicamente, no debe estar centrada en algo demasiado concreto, sólo tiene que abrir su mente, ampliar el horizonte que le brinda cada palabra en su revés, dejarse sorprender por el propio palíndromo, sustituir palabras inviables por sinónimos o metáforas, para que en ese tira y afloja con la simetría haya más juego, más posibilidades de expresarse con relativa libertad e incluso de forjarse un estilo propio que le hagan dueño y señor de toda su obra. 
 
 

¿El palindromista es un mero aficionado o puede llegar a ser un profesional del palíndromo? 

Aquí, prácticamente todos estamos de acuerdo en resaltar la faceta lúdica de crear palíndromos en soledad, sin más ambición que el propio placer de componerlos, al margen de que puedan ser firmados o no, publicados o no, en algún medio afín al mundo palindrómico. Hoy por hoy no parece muy probable que un palindromista pueda vivir única y exclusivamente de hacer palíndromos. Tal vez algún día…. ¡Quién sabe! 

¿Es una idea descabellada la de registrar los palíndromos en la SGAE?  

Mientras algunos lo ven como una posibilidad a tener en cuenta y otros ni se lo han planteado siquiera, hay quien opina que es algo absurdo y sin sentido, basándose en que el palíndromo no le pertenece a nadie, si acaso, únicamente al lector o simplemente esa R dentro de un círculo les parece abominable. 

Markos Gimeno en su reciente intervención nos informa que tiene un blog donde publica sus palíndromos bajo licencia CC (creative commons) que autoriza a compartir el contenido sin fines lucrativos e indicando siempre la procedencia. En internet es fácil citar la fuente y hacer un link a ella y al parecer la gente respeta la autoría. Según su opinión la “creative commons es muy interesante.

Pero, dado que en España el único palindromista hasta la fecha, de quien sabemos que ha registrado sus palíndromos en la SGAE es Víctor Carbajo, Jesús Lladó se brindó para preguntarle su opinión sobre la autoría palindrómica y en su respuesta nos ha revelado que tomó la decisión de registrar sus palíndromos, previamente a publicarlos en su página web personal, para tener una base legal sobre los derechos de autor y evitar, de ese modo, cualquier problema de autoría.

Sobre la base de datos (de 6000 palíndromos aproximadamente) que Ramón Giné le cedió, basó su trabajo de corrección de autorías, pues muchos de los palíndromos que creía suyos (cortos casi todos ellos) ya habían sido publicados por otros autores. Termina diciendo que el trabajo de cotejación de autorías tal vez no acabe nunca porque cada vez que encuentra una fuente publicada con anterioridad, lógicamente, debe colocar el autor correcto.

No sé lo que pensaréis vosotros tras escuchar estas palabras acerca del señor Carbajo, pero a mí no hacen más que reafirmarme en mi postura sobre la necesidad de consensuar una delimitación de palíndromos, para, por un lado, evitar tanto trabajo y tiempo empleado en corregir autorías y los numerosos problemas derivados de esa multiplicidad de autores de un mismo palíndromo y por otro lado, tratar de conseguir una legitimación definitiva del autor sobre su obra palindrómica.  

Para ello, y en vista de que nadie se decidía a aportar una propuesta de delimitación, yo, osada de mí, quise dar un paso adelante y propuse un intento de acotar los límites, a partir de los cuales podría hablarse con propiedad de una autoría palindrómica. 

Ésta fue mi propuesta:

“Dejarían de ser palíndromos naturales, aquellos formados por una palabra, su revés y al menos 2 o 3 letras más, que pongan de manifiesto la voluntad de crear por parte del palindromista, pasando así del anonimato a la legítima autoría”.

Palíndromo natural: LUZ AZUL.

Palíndromo de autor: LUZ, ANA ¡TAN AZUL! 

Soy consciente de su imperfección, de que habría que retocar ciertos matices o tal vez, remodelarla por completo, pero mi intención no era otra que abrir una nueva vía de opiniones y en cierto modo, crear polémica para tratar de avivar el debate que había entrado en un discurso reiterativo y que poco a poco iba decayendo.

Lo cierto es que mis expectativas se han visto frustradas al no obtener la respuesta que esperaba, pues tan sólo 2 o 3 colaboradores han hecho referencia a mi propuesta, un poco por encima y sin apenas dar argumentos sólidos para defenderla o rebatirla. A partir de ese momento, el debate ha entrado en “coma” y en ese estado letárgico permanece desde hace casi un mes, si exceptuamos la última aportación recibida hace escasos días. 

Mi inexperiencia en este tipo de responsabilidades me mantiene bloqueada y no sé bien qué es lo que debo hacer… ¿Esperar? ¿Volver a la carga? ¿Ceder las riendas a alguien más experto en estas lides que sea capaz de reanimarlo? ¿Darlo por finalizado?

Espero encontrar la solución aquí en este Congreso, y puesto que muchos de los que habéis colaborado asiduamente con vuestras aportaciones os encontráis en esta sala, me gustaría conocer cuál es vuestra opinión al respecto y agradecer una vez más vuestra participación. 

Pero, insisto, de momento, el debate sigue abierto, a la espera de obtener unos acuerdos que  faciliten la labor creativa y divulgativa de nuestros palíndromos; para ello, os animo a seguir participando y aportando nuevas ideas y opiniones que nos ayuden a encontrar el camino más adecuado para defender, del modo más objetivo y justo que nos sea posible, la autoría palindrómica. 

Eso es todo. Muchas gracias. 
 
 
 

                                                          María José Abia Sainz