Catástrofes: generalidades

 

Clasificación de las catástrofes naturales

 

Todo tipo de clasificación de las catástrofes es el algún sentido arbitrario. Por ejemplo, es difícil establecer una clasificación de las catástrofes según su gravedad basándose en el número de víctimas o en los daños materiales causados. En efecto, algunas catástrofes que han causado pocos muertos han producido daños importantes en los pueblos o en los cultivos, pudiendo arruinar a economía de una región, o incluso de un país, por lo que se pueden considerar muy graves. Igualmente, la sequía o las inundaciones, por ejemplo, se acompañan a menudo en los países pobres de hambrunas o epidemias que matan, al cabo de un tiempo, a millares de personas.

 

Las catástrofes naturales en cifras

 

Sin tener en cuenta los riesgos biológicos, las víctimas de las catástrofes naturales son unas dieciséis veces más numerosas que las producidas a causa de accidentes o siniestros industriales.

Entre las catástrofes naturales, contraria­mente a la idea preconcebida que todos tenemos, los seísmos y las erupciones vol­cánicas no son las más mortíferas. Los ciclones y los maremotos asociados deten­tan el siniestro récord de haber causado el mayor número de víctimas (60 % del total), el doble que los terremotos y quince veces más que las erupciones volcánicas. Para fijar estas cifras relativas, tenemos en cuen­ta que desde el siglo XVII, cerca de 2,2 mi­llones de personas han muerto víctimas de seísmos (de ellas, 900 000 han fallecido en China), mientras que las víctimas de las erupciones volcánicas han sido 270 000, de ellas 160 000 en Indonesia; las nubes ar­dientes son los efectos directos más peligro­sos de estas erupciones y han causado unas 55.000 víctimas. Sin embargo, esta cifra sólo representa la mitad del número de muertes debidas a causas secundarias aso­ciadas: hambre, enfermedades, etc. Este dato es importante pues demuestra que el número total de víctimas de una catástrofe está en función del nivel económico del país donde se ha producido.

 

Catástrofes, economía y política

 

A escala planetaria, el número de víctimas causadas por los riesgos de la naturaleza es 16 veces mayor que el de las víctimas de los riesgos industriales. Esta comparación aumenta a 19 en los países en vías de desa­rrollo, y baja a 0,8 en Europa y al 0,7 en América del Norte. Este hecho es aún más significativo si tenemos en cuenta que, para los países en vías de desarrollo, el número acumulado de las víctimas de los siniestros tecnológicos es tres veces más alto que el de Europa y América del Norte. Dos seísmos semejantes de la misma magnitud (7) en la escala de Richter que se produjeron en 1988 en Armenia y en 1989 en San Francisco (contando además la gran densidad de población de esta última ciudad), no causa­ron el mismo número de víctimas: 25.000 y... 100, respectivamente. Cuando un ciclón alcanza la India o Bangladesh, los muertos se cuentan por decenas o centenas de millares; los ciclones de Florida, de la misma poten­cia, sólo dejan unos centenares de personas sin hogar y un pequeñísimo número de vícti­mas. La razón es que en California se cons­truye teniendo en cuenta las medidas antisís­micas, lo que no se hace en Armenia o en Perú, y que Estados Unidos tiene los medios necesarios para evacuar masivamente las costas de California antes de la llegada de un ciclón y no las tienen en Bangladesh o India. También hay que tener en cuenta la demo­grafía. Entre los países con una gran densi­dad de población (superior a 10 hab/km2), citaremos a México, Perú, Etiopía, India, Pakistán, Bangladesh, el este de China, Fili­pinas o Java, que reúnen subdesarrollo, grandes concentraciones urbanas y el riesgo de sufrir diversos tipos de catástrofes natura­les. Por otro lado, varios de estos países son políticamente inestables, lo que constituye un factor que agrava las consecuencias de las catástrofes.

 

Tomado de Yves Gautler: Catastrophes naturelles, Cité des Sciences et de l’Industrie, Presses, Pocket, Paris, 1994