TENGUI, FALTI...

 

Los que hace muchos años estábamos en edad de coleccionar cromos nos las veíamos y deseábamos para completar la colección. Había que comprar sobres y más sobres con la esperanza de que alguno acabara conteniendo el cromo soñado que permitía nuestro sueño.

Naturalmente, la solución más sencilla era intercambiar cromos con los compañeros. Pero en este caso había que pagar por ellos una determinada cotización: dos por uno, cinco por uno e incluso cien por uno si el cromo era “difícil”.

Algunas editoriales ofrecían facilidades: era posible comprar los cromos sueltos a elegir, naturalmente a un precio superior, que triplicaba o cuadruplicaba el original. También algunas accedían al cambio, con cotizaciones de cuatro por uno o similares.

Salta a la vista que la estrategia más sensata para completar la colección sin arruinarse era comprar cromos en sobres hasta tener una determinada parte de la colección completa, y terminarla comprando los que quedaban a los precios superiores impuestos por los compañeros o la editorial.

Y ahora viene la pregunta: ¿Cuál es la estrategia óptima? Supondremos que el precio de un cromo suelto (comprado o intercambiado) es k veces el del original y que la colección consta de N cromos. Se supone que todos tienen la misma probabilidad de aparecer en los sobres.

 

 

SOLUCIÓN A TENGUI, FALTI...

 

El enfoque riguroso del problema exigiría calcular las probabilidades de que, con una existencia de n cromos, se tenga la colección completa, que falten uno, dos, etc. El aparato matemático exigido sería tan farragoso que de hecho resulta imposible el enfoque por este procedimiento.

Por ello será inevitable asumir ciertas simplificaciones, y la mejor parece trabajar con esperanzas matemáticas. Llamaremos “novedad” de un cromo a la probabilidad de que éste sea distinto de los que ya tenemos. Y llamaremos t el tengui, es decir, el número de cromos distintos que en un momento dado poseemos.

Supongamos que, patiendo de cero, se compran los cromos en la tienda (o sea al azar). El primero aporta una “novedad” igual a 1, que simbolizaremos t1 = 1. Pero el segundo aporta una “novedad” menor, ya que existe una probabilidad igual a 1/N de que sea igual al primero. Suponiendo por ejemplo N = 10, será, t2 = 1 + (10 – t1)/10 = 1 + 9/10 = 1,9.

Es decir, que llamamos tn a la esperanza matemática del número de cromos distintos al comprar n de ellos al azar. Al pasar al tercer cromo, y según el mismo razonamiento, es t3 = 1,9 + (10 – 1,9)/10 = 2,71.

Procediendo en general, es tn = tn-1 + (N – tn-1)/N. O sea:

 

 

Continuando con el desarrollo de esta expresión, pronto se llega a:

 

Sumando esta serie geométrica y simplificando, se obtiene finalmente:

 

 

A título de ejemplo, si n = N, resulta aproximadamente:

 

 

Dicho de otra forma: comprando un número de cromos igual al de la propia colección, por término medio sólo se tendrán un 63 % de ellos no repetidos.

Desde luego, la colección completa supone que tn = N, lo que es teóricamente imposible: nunc apodremos tener la certeza absoluta de que comprando un número determinado de cromos esté en ellos la colección completa.

Podríamos contentarnos con algunas aproximaciones, por ejemplo, suponer que tn = N – ½, y en este caso sería aproximadamente , ecuación trascendente de la que resulta , valor desde luego desproporcionado (v. gr., para N = 100, n = 530), por lo que no hay más remedio que recurrir a los compañeros o a la editorial, en ambos casos mediante adquisición o intercambio. Vamos a estudiar cada caso por separado.

 

1. Adquisición de cromos.

La compleción “económica” de la colección es un problema de máximos y mínimos. Comprando n cromos a la tienda, el número de ellos que son falti es igual a:

 

        (1)

 

Si los cromos adquiridos han sido pagados a una unidad por cromo y los falti deben serlo a k unidades, el coste total de la colección es:

 

 

La simple derivación de esta expresión respecto a n nos dará el valor óptimo de este valor, que satisfará la ecuación:

 

Con suficiente aproximación, dado que N es siempre grande, puede concluirse:

 

 

Por ejemplo: para una colección de N = 100 cromos, con un valor de compra por cromo suelto falti fijado en k = 4, se encuentra que n = 239 veces el valor de un único cromo.

Lo que nos lleva a establecer una relación interesante: la existente entre esta inversión “óptima” y el coste total de los cromos de la colección comprados a su precio uno por uno:

 

 

2. Intercambio de cromos.

Salta a la vista que este procedimiento es en general más favorable, pues permite aprovechar los cromos repetidos. De hecho, la condición fundamental será que los cromos repes  sean suficientes para comprar los falti a la cotización k. Es decir, en términos matemáticos:

 

 

De donde, sustituyendo los valores anteriores de la fórmula (1) y simplificando, se obtiene:

 

 

Esta ecuación trascendente es bastante más complicada que la anterior, pero puede igualmente resolverse por métodos aproximados. Para el mismo ejemplo, con una tasa de intercambio igualmente igual a 4, resulta una inversión total de 160 cromos.

 

3. Comparación

El segundo procedimiento será casi siempre de eficacia muy superior al primero, pero pueden darse excepciones. En algún caso muy extremo, de soluciones muy cortas, puede resultar más económico comprar cromos a la editorial que intercambiarlos por cromos sueltos: por ejemplo, para N = 6 y k = 2. La inversión es, con compra, de 10 cromos, y con intercambio, de 8.

 

                                                             Josep M. Albaigès, Barcelona, marzo 2000