SOBRE PROHIBICIONES
En estos días de operación
salida/retorno,
la DGT nos recuerda las prohibiciones vigentes, so pena de la retirada del
consabido permiso.
Tomando el DRAE, la definición
del término prohibir es muy escueta: “Vedar o impedir el uso o ejecución de
algo”.
Por contraste, el número
de prohibiciones vigentes es casi infinito.
Si nos remontamos a la
Biblia, en el libro del Génesis aparece la primera prohibición. Dios dijo al
hombre: “Come si quieres del fruto de todos los árboles del paraíso: Mas el
fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas:
porque en cualquier día que comieras de él, infaliblemente morirás (Gen 2,
16-17).
De ahí la famosa
expresión “Fruta prohibida”, que tanto empleamos, normalmente en lo que a
infidelidades conyugales o similares se refiere.
Continuemos con el malogrado
Camilo José Cela:
“Prohibir por prohibir es
más cómodo que eficaz y también más arbitrario que inteligente. Al legislador habría
que pedirle…que no prohibiera sino lo prohibible.
Pues bien, el 23/7/5, Luis
Ignacio Parada enunció en “ABC” unas cuantas de estas
"prohibiciones no prohibibles".
·
Prohibido cantar en la ducha (Pennsylvania).
·
Prohibido sonarse las narices en público (Waterville, Maine).
·
Prohibido salir de casa sin llevar ropa interior (Tailandia).
·
Prohibido masturbarse (Indonesia).
·
Prohibido a los hombres tener sexo con animales salvo que éstos sean
hembras (Líbano).
·
Prohibido abrir una botella de soda sin la supervisión de un ingeniero
con título (Tulsa, Oklahoma).
A buen seguro los carrollistas podrían
aportar muchas más prohibiciones abstrusas…
Quisiera proseguir este artículo con algunas
anécdotas personales, relacionadas con el tema, que me impactaron en la
adolescencia.
Cuando era púber y recorría las calles de la
valerosa villa vitivinícola veía en todos los solares abandonados el clásico
rótulo “Prohibido fijar carteles”, palabras que se me antojaban crípticas y para
iniciados. Pensaba para mis adentros: “Ya me he fijado en tres carteles,
¿estaré infringiendo norma alguna?” Más tarde me fue revelado el sentido del
verbo fijar en tal contexto.
Asimismo en un casino de mi pueblo podía
leerse “Se prohíbe escupir y blasfemar”, y mi tío abuelo puso en plena
dictadura franquista un letrero en su taller de tonelería que decía: “Se
prohíbe hablar de política”.
Por último, en una revista francesa leí hace
años lo siguiente: “Dans la region de Marseille, où les gens sont
trop bavards, il y a dans tous
les autobuses une enseigne qui
dit: Il est
interdit de répondre au chauffeur”.
Francisco Rosillo
Donado-Mazarrón, agosto, 2005
P. S.: Cómo no recordar el Mayo del 68
francés con su “prohibido prohibir”, que siempre me recuerda al entrañable Maarten Van Gorkom y su “Tapa de
Rabo de Toro”, en la que podía leerse: “No existe la censura. Ha sido suprimida
por la censura”.
ADDENDA
Intentemos trazar el campo conceptual del
término prohibir, con la inestimable ayuda del diccionario de María Moliner.
Abolición, abolir, abrir la mano,
clandestino, condenado, condenar contrabandista, contrabando, coto, defensión, defeso, dehesa, entredecir, entredicho, excomulgar, excomunión,
fruta prohibida, ilegal, ilícito, impedimento, impedir, índice, inhibir,
inmundo, interdecir, interdicción, interdicto, negar, negativa, “noli me tangere”, oponerse,
oposición, oración exhortativa, privar, prohibente, prohibición, prohibido,
prohibitivo, prohibitorio, proscribir, proscrito, quitar, restricción,
suprimir, tabú, vedado, vedar, veto.
FRDM, ago 05
RE-ADDENDA por JMAiO
El hilarante artículo de Francisco me ha
recordado mis propias experiencias epigráfico-callejeras, que me animo a contar
vista su amable invitación.
También el cura de mi pueblo, con la laudable
intención de poner coto a la suelta lengua de mis paisanos, mandó distribuir
por bares y tiendas unos rótulos con el aviso:
EN JUNEDA NO SE BLASFEMA
Un chusco añadió a uno de ellos “poco”, lo
que provocó el sulfuramiento del buen hombre. Ay,
todavía recuerdo su ira santa…
Siguiendo con las blasfemias, Pío Baroja da
cuenta de otro bonito aviso:
PROHIBIDO BLASFEMAR SIN CAUSA JUSTIFICADA
En mi primera visita a Italia sufrí una
perplejidad que recuerda la de Francisco ante la abusiva cantidad de rótulos: “Vietata l’afisione”. ¿Cómo?, pensaba yo, ¿no
se puede aquí ser hincha de un equipo de
fútbol? Claro, se refería a la “fijación” de carteles.
En fin, recuerdo un chiste de La Codorniz. Un jovencito escribía en
una pared “Prohibido prohibir”, bajo la severa mirada señor con aspecto de
facha, que le advertía: “Jovencito, ¿No sabe usted que está prohibido prohibir prohibir?
Todos recordamos con cariño al impagable Maarten. Hubiera sonreído bondadosamente ante esta coleccioncita de despropósitos…