LOS SECRETOS DEL RORSCHACH
Todo el mundo sabe, o al
menos los mensistas deberíamos saber, que Rorschach es algo mas que una
población suiza: es el apellido de un eminente psicólogo que diseñó un test de
investigación de personalidad basado en la interpretación que el sujeto testado
hace de unos dibujos simétricos, como producidos por una mancha de tinta al ser
esparcida aleatoriamente sobre un papel doblándolo.
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ADN2,
12.12.06 |
El éxito del test de Hermann
Rorschach (1884-1922) descansa, como en tantos otros casos, en el secretismo
con que es mantenido y efectuado. En primer lugar, el entrevistador saca
conclusiones de la interpretación que hace el entrevistado de una mancha hecha
en el momento del test, pero en realidad ésta se hace siempre sobre una colección
de diez manchas (precisamente diez), siempre las mismas y numeradas,
construidas de una vez para siempre por el autor, aunque algunos psicólogos han
elaborado por su cuenta variantes de éstas. Es comprensible por tanto el
secreto con que son guardadas.
El test es una continua
sucesión de trampas contra el entrevistado. Al igual que en la mili, donde uno
tenía una nota de 10 al empezar el campamento y se le iban restando fracciones
de punto por cada falta cometida, usualmente en el Rorschach el entrevistador
va tomando nota de todas las cosas negativas que hagamos, de acuerdo con unos
códigos de interpretación mantenidos igualmente secretos. Por ejemplo, si uno
pregunta si se puede girar la figura, el psicólogo responderá “Haga Vd. lo que
quiera”; de ningún modo le dirá que muchos de los dibujos son más fáciles de
interpretar cuando son vueltos boca abajo. El entrevistador, sentado junto al
entrevistado y ligeramente por detrás, para que no pueda verse al mismo tiempo
el dibujo y su cara, hará anotaciones cada vez que se hagan preguntas de ese
tipo, y anotará cualquier comentario, cualquier acción, lo que redundará a
menudo en contra del entrevistado. Por ejemplo, si uno dice: “Esto parece...”,
ésta es una buena respuesta, pero “Esto es...” merecerá una sanción. Una
respuesta demasiado literal, como “Esto es una mariposa” o (¡no digamos!) “Esto
es una mancha de tinta” sufrirá su castigo, más grave cuanto mayor sea la
evidencia (aunque no siempre).
En efecto, tampoco hay que
temer a la obviedad: ésta mostrará que uno es un buen muchacho. Tampoco a dar
dos o más interpretaciones. Eso sí, hay que intentar ser lo más rápido posible.
Una larga vacilación ante una figura, especialmente si va seguida de una
respuesta obvia, le descalifica a uno. Las respuestas muy originales son en
general positivas, salvo que correspondan a cosas que nunca se le ocurrieron al
entrevistador: en ese caso, la veleta puede inclinarse hacia cualquier lado. No
importa hacer alusiones sexuales, pero que no sean demasiadas.
Vamos a dar un ligero
vistazo a las figuras del Rorschach, olvidando que algunas están coloreadas.
Bien entendido, a figuras parecidas a ellas, pues las auténticas están
protegidas por un Copyright y no quiero meterme en líos.
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Los
dibujos básicos de Rorschach |
Mancha
1.
La rapidez de respuesta e indicativa de cómo uno reacciona ante situaciones
nuevas. Lo mejor son las respuestas obvias, dadas enseguida. Por ejemplo,
murciélago, mariposa, polilla y también mujer (en el centro, arriba), siempre
que no se comente que le falta la cabeza. Algunas interpretaciones raras
(máscara, cara de animal) pueden sugerir paranoia.
Mancha
2.
Es importante ver esta mancha como dos figuras humanas (mujer o payaso). Si no,
uno tiene problemas en su relación con la gente. Otras respuestas son también
válidas: entrada de una cueva, mariposa e incluso vagina.
Mancha
3.
Esta mancha se supone que detecta las preferencias sexuales. La mayoría de la
gente ve ahí dos figuras humanas con importantes pechos o penes. Si ambas
figuras son consideradas masculinas, uno es heterosexual, en caso contrario,
homosexual. Pero hay excepciones, como las respuestas de los gays.
Mancha
4.
A primera vista es difícil (¿cabeza de perro, dragón?), pero una observación
atenta revela un hombre visto desde debajo. Vale también ver en ella un gorila,
oso u hombre con abrigo. ¡Ojo con decir que el monstruo está atacando! Es
fatal: representa al propio padre.
Mancha
5.
La interpretación de Rorschach es la más obvia: un murciélago o una mariposa.
No diga dada más. Ver las prolongaciones de las alas como bocas de cocodrilo
significa hostilidad, ver pies o tijeras indica castración. Si se dan
demasiadas interpretaciones... ¡esquizofrenia! Y también si se ve gente
moviéndose.
Mancha
6.
La más difícil. El secreto está en voltearla. La interpretación más socorrida
es un pene, pero es mejor decir que se parece a una madriguera de animal.
También una nube, dos máscaras teatrales, hombres narizotas, etc. En conjunto,
parece que revela las actitudes inconscientes hacia la sexualidad.
Mancha
7.
Revela nada menos que los sentimientos hacia la madre. Todo el mundo ve en ella
dos mujeres. Decir “brujas”, “solteronas”, etc., indica conflicto, poco amor o
incluso aborrecimiento. Nubes, fatal. Peor ver una cáscara de nuez: ¡fijación
vulvar! El espacio entre las dos mitades puede ser también interpretado como
una lámpara de aceite, pero sólo los esquizofrénicos lo ven.
Mancha
8.
La respuesta más corriente la relaciona con animales de cuatro patas, y no
verlo es una mala señal: ansiedad. Vale también un árbol, e incluso mariposa.
Mejor todavía: diseño heráldico o un árbol de Navidad con ornamentos.
Mancha
9.
Pocas respuestas buenas aquí. Un fuego con humo, una explosión (ojo, según qué
interpretadores verán paranoia en ella), un mapa, una flor. Ver una vagina en
el centro, malo, malo. En definitiva, no
hay mucho por ver. El psicólogo puede estar contando sus respuestas.
Mancha
10. Esta última mancha escudriña su capacidad organizativa. Aquí puede
haber de todo: cangrejos, la cabeza de un conejo, huevos fritos. Buenas
respuestas: algo visto a través del microscopio. Algunos llegan a ver caras. Si
ve Vd. el humo de una pipa, tiene una fijación oral. Ver testículos y penes es
ansiedad de castración (!).
En fin, que una cosa es
segura: entrevistador y entrevistado pueden divertirse la mar con el test.
Claro que si de él depende conseguir un empleo, éste promoverá más bien terror
en quien ve su destino dependiente de los dibujitos.
Josep M. Albaigès
Salou, agosto 2002