EL LIBRO Y LA ROSA

 

La fecha del 23 de abril se celebra en toda España se celebra como el Día del Libro, en Aragón además como la Fiesta de San Jorge y en Cataluña, además de esas dos, como el Día de la Rosa.

 

La Fiesta del Libro fue instituida a principios del siglo XX por la Asociación de Libreros Españoles. en 1926. Tenía  efecto inicialmente el 7 de octubre, y fue cambiada en 1930 a la actual con motivo del tercer centenario de la muerte de Cervantes, como conmemoración de la casi coincidencia entre ésta y la de Shakespeare (además de la disparidad de calendarios entre los países católicos y los protestantes por aquellas fechas, el 23 de abril es el del entierro de ambos, por lo que las fechas de fallecimiento pudieron no coincidir, ni siquiera nominalmente).

 

Otra cosa muy distinta es la celebración de san Jordi/Jorge y la Fiesta de la Rosa. Quizá convenga ahí una somera digresión histórica: la llamada Corona de Aragón fue una entidad que a lo largo de varios siglos comprendió diversos territorios, con soberano común pero cada uno con su régimen independiente: cortes, justicia, hacienda, moneda, aduanas, etc. (hasta su derogación en 1707). El título de Rey de Aragón  no era más que un abreviatura de “rey de Aragón, rey de Mallorca, rey de Nápoles, rey de Sicilia, rey de Valencia, duque de Atenas, duque de Neopatria y conde de Barcelona”, como este último título era a su vez abreviación de “conde de Barcelona, conde de Besalú, conde de Cerdaña, conde de Girona, conde de Rosellón, conde de Urgel, etc.”. La comodidad de emplear uno solo de estos títulos no debe inducir al error de creer que una de esas entidades predominaba sobre las demás, ni mucho menos que el soberano común a todas ellas podía subordinar la política de una a las restantes. De hecho, el llamado “rey de Aragón” residió siempre en Barcelona (a veces en Nápoles), así como su corte, y desde Barcelona se ejerció siempre el control sobre esta vasta comunidad de territorios.

 

La festividad de san Jorge se celebraba en Cataluña desde los tiempos del rey Pedro el Católico (1196-1213), quien lo declaró formalmente patrón del país. En virtud de lo dicho antes, esa institución no afectaba a los otros territorios de la confederación catalanoaragonesa (a la cual se reducía en aquellos momentos la Corona de Aragón), aunque es de suponer que por las mismas fechas sería adoptado por el país vecino, y poco más tarde, con la conquista, extendido al País Valenciano, de lo que dan fe las actuales fiesta de Moros y Cristianos en Alcoi, que todavía hoy se celebran en ese día. La tradición de la rosa, exclusiva de Cataluña, es posterior, se calcula que desde el siglo XV (en 1456 las Cortes Catalanas declararon la fiesta obligatoria, y con tal motivo, en un oficio solemne, entre otras acciones se regalaban flores a las damas).

 

¿Quién era san Jorge? La tradición habla de un mártir-soldado en Capadocia en el siglo IV, pero su existencia es más que dudosa, hasta tal punto que la Iglesia estuvo considerando seriamente, en la revisión del santoral hecha en 1969, la posibilidad de suprimirlo. No lo hizo finalmente por no herir los sentimientos de los países donde era venerado.

 

Ese santo, por su carácter armado, inspiró una serie de leyendas caballerescas en las que era vinculado con el eterno mito del dragón que exige el tributo de doncellas. Las Cruzadas, con su intercambio cultural entre oriente y occidente, facilitaron la difusión de la leyenda por los países europeos, lo que, en una época de ideales caballerescos, hizo que acabara siendo adoptado como patrón en diversos países, como Aragón, Cataluña, Georgia (¡claro!), Inglaterra, Lituania, Portugal, Rusia, Serbia y Sicilia (modernamente, incluso los boy-scouts).

 

Que todo ello dure muchos años.

 

 

                                                                                              Josep M. Albaigès

                                                                                              Barcelona, marzo 2000