Doble moral

 

Nunca como en los tiempos que vivimos se había denunciado tanto la hipocresía, la doble moral. Es hipócrita el estado, la Iglesia, todo el que no actúa de acuerdo con nuestras propias convicciones. Sin embargo, hay dobles morales que raramente veo denunciadas. ¿Por qué? ¿Será este absentismo denunciatorio otro caso de doble moral?

 

·        Doble moral es clamar por el derecho a la información, en particular de los padres de los hijos que van al colegio, y ocultar a éstos la presencia de alumnos con sida en la clase.

·        Doble moral es tronar desde el púlpito denunciando a las parejas “que viven en pecado mortal” y recibir reverenciosamente a una de ellas, por más principesca que sea, cuando visita Covadonga u otro centro cualquiera de la cristiandad.

·        Doble moral es considerar no casadas a las parejas que lo único que han hecho es gastar dinero en un tribunal fantoche para que les conceda una anulación previa. Doble moral es llamar anulación a lo que no es más que un simple divorcio.

·        Doble moral es condenar la mentira y practicar la llamada “restricción mental”, o mentira autorizada jerárquicamente.

·        Doble moral es pregonar que el elector es quien decide y preparar en sustitución suya unas listas electorales a las que tendrá que limitarse.

·        Doble moral es abstenerse de convocar un referéndum “por miedo a perderlo” y hacer aprobar en cambio una ley por otras vías políticas.

·        Doble moral es acusar sin pruebas a los adversarios desde la prensa y exigir la presunción de inocencia para los del mismo bando.

·        Doble moral es proclamar desde la prensa todas las maldades del bando que cae bien y silenciar las del que suscita nuestras simpatías.

·        Doble moral es pregonar la libertad de huelga y limitar ésta exclusivamente a los servicios públicos, con las que podrá chantajearse a la administración utilizando a los usuarios como rehenes.

·        Doble moral es proclamar las bondades de la “diversidad” y permanecer inactivo ante llegadas masivas de inmigrantes sin control.

·        Doble moral es movilizar manifestaciones millonarias por los atentados de un grupo terrorista y permanecer indiferente ante la introducción de las mortíferas mafias del crimen en España.

·        Doble moral es denunciar desde la prensa los pecados y pecadillos de los políticos y personas públicas en general, mientras se ocultan celosamente los de la propia clase periodística.

·        Doble moral es pretender interpretar lo propio y lo ajeno. Proclamar que cuando el Evangelio dice “hermanos" quiere decir “primos”, pero que pese a que en él se practique la poligamia, ésta esté prohibida.

·        Doble moral es proclamar y actuar reclamando la independencia absoluta de los jóvenes respecto de sus padres, y recurrir sin pudor a éstos para poder alargar sin costes la adolescencia hasta los cuarenta años de edad o para que cuiden del hijo habido en uso de esa libertad.

·        Doble moral es tronar continuamente contra el machismo y aprovecharse sin paliativos del favoritismo jurídico de hoy en favor de la mujer.

·        Doble moral es lamentarse de los accidentes juveniles en carretera por exceso de alcohol y droga y actuar sólo con medidas represivas, ignorando la regulación de los centros donde se imparten aquéllos.

·        Doble moral es condenar a los que pagan el impuesto revolucionario mientras el mismo que condena lo paga para eludir responsabilidades políticas. O aconsejar a los que son atracados que cedan sin resistencia

·        Doble moral es protestar y manifestarse contra las leyes injustas y continuar habitando un piso de miserable renta antigua sólo porque la ley protege al inquilino.

 

 

                                                                                                          JMAiO, BCN, nov 04