2002: AÑO INTERNACIONAL GAUDÍ

 

Cataluña está de enhorabuena. Pues a la conmemoración del centenario de la muerte de Mn. Cinto Verdaguer se une en este año de 2002 la del sesquicentenario del nacimiento de Gaudí, el arquitecto prodigioso.

Buen momento para conocer su vida y su obra. Y, además, que Gaudí no fue un “genio solitario e incomprendido”, como cierta propaganda ha gustado situarlo, sino el portaestandarte de una legión de arquitectos modernistas, que en el trásito del XIX al XX idearon nuevas formas de relación del hombre con la naturaleza a través de la arquitectura.

En efecto, ésta resiste la aproximación matemática: en ella no se presentan las rectas ni las curvas clasificadas geométricamente: las líneas gaudinianas son más bien un acto de rebeldía hacia el número, son ese “abismo que al cálculo resista” en cuya existencia fundamentaba Bécquer la sobrevivencia de la poesía.

No es ésta la ocasión de exponer su biografía y el catálogo de sus obras. Esta nota quiere ser un mero recordatorio del evento. Pero no me resisto a obsequiar a mis lectores con una imagen poco conocida, que pude obtener en una reciente visita a Sant Fost de Campcentelles, localidad vallesana que implacablemente va siendo absorbida por la conurbación barcelonesa. En su Avenida de Aragón alguien ha querido reproducir el pináculo de las torres del templo la Sagrada Familia (en la otra foto) como una

 

 

escultura en sí misma, algo que trasciende a la arquitectura y la decoración para insertarse por méritos propios en el de la escultura.

 

                                                                                                                      JMAiO, jun 02